La imagen que tenemos de nosotros mismos es demasiado frágil como para permitirnos hacer nada realmente grande.
La imagen que tenemos de nosotros mismos es demasiado frágil como para permitirnos hacer nada realmente grande.
Para llegar propiamente a la Pascua, tiene que haber primero un tiempo de desierto, cenizas, tristeza y llanto.
La fe no es simplemente el sentimiento, de que Dios existe, es un compromiso, una entrega a una forma de vivir.
Hay diferentes clases de soledad y diferentes clases de intimidad. Y sentimos malestar en muchas partes.
Todos nos esforzamos en proyectar una determinada imagen, en nuestra sociedad eso tiene un nombre: ser ‘frío’.
Nuestra sociedad normalmente nos invita en la dirección opuesta, a tomar el camino más trillado.
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