Recientemente, una nueva expresión se ha abierto camino en nuestro vocabulario teológico y eclesial. Hay mucho de que hablar hoy acerca de la Nueva Evangelización.
Recientemente, una nueva expresión se ha abierto camino en nuestro vocabulario teológico y eclesial. Hay mucho de que hablar hoy acerca de la Nueva Evangelización.
Queremos el poder divino en el hierro, los músculos, las armas y el carisma. Pero este no es el camino donde se encuentran la intimidad, la paz y Dios.
En su autobiografía, el famoso novelista griego Nikos Kazantzakis nos cuenta la historia oculta detrás de su famoso libro “Zorba el Griego”. Zorba es parte ficción y parte historia.
Hace unos años, se me acercó un hombre que me pidió que yo fuera su director espiritual. Tenía unos cuarenta y tantos años, y casi todo en él irradiaba un buen grado de salud. Mientras nos sentamos para hablar, le mencioné que parecía estar en muy buena forma.
A veces el simple hecho de poner nombre a algo puede ser inmensamente útil. Mientras no somos capaces de poner nombre a algo nos sentimos más indefensos ante sus efectos, sin llegar a saber realmente lo que nos está ocurriendo.
Cuando tenía yo veintitantos años, pasé un año como estudiante en la Universidad de San Francisco. Justamente acababa de ordenarme sacerdote e intentaba sacar un título de posgrado en teología.
Intentar servir a otros lleva consigo el ser atrapado por muchas tensiones; algunas acosan desde fuera y otras asaltan desde dentro. ¿Cómo podemos permanecer enérgicos, efectivos y auténticos? He aquí algunas directrices o pautas para el largo camino:
el P. Ronald (Ron)- nos desvela aquí su intimidad filial: su veneración por su padre y la valiosa herencia espiritual recibida de él. Con ello el P. Ron, como sin querer, nos da una clave eficaz para captar mejor sus interesantes e inspiradoras columnas
Por lo general, identificamos erróneamente la castidad con una cierta reticencia sexual o simplemente con el celibato.
Nos es difícil mirar a personas que son diferentes a nosotros, y aceptarlas como hermanos y hermanas.
¿Qué significa la Eucaristía? ¿Cómo debería llamarse? ¿Con qué frecuencia se debería celebrar? ¿A quién se le debe permitir participar plenamente en ella?