Hay un axioma muy conocido el cual repetiré más delicadamente que en su expresión habitual. Dice así: Cada vez que te dices a ti mismo que deberías hacer algo, haces una mala compra.
Hay un axioma muy conocido el cual repetiré más delicadamente que en su expresión habitual. Dice así: Cada vez que te dices a ti mismo que deberías hacer algo, haces una mala compra.
Cada día, en los periódicos, en las televisiones y en Internet nos informan de ganancias económicas que, tan sólo hace una generación, eran inimaginables:
El año pasado, se estrenó una película francesa titulada "De Dioses y Hombres", y fue calificada por el New York Times como "tal vez la mejor película de compromiso cristiano que jamás se ha hecho".
Hay una serie de axiomas antiguos que sugieren que la virtud y la verdad se encuentran en el medio, entre dos extremos. Esto fue llamado el “justo medio” y se expresa en frases tales como “En medio stat virtus” y “Aurea mediocritas.
Todos vivimos con ciertas lamentaciones y con la amarga conciencia de que si tan solo hubiésemos puesto mas atención ó sido pacientes ó valientes ó amorosos en un determinado momento, nuestras vidas pudieran ser ahora muy diferentes.
Hay un adagio que dice que un ateo es simplemente alguien quien no puede comprender la metáfora. Thomas Halik, el escritor Checo, sugiere que más bien un ateo es alguien quien no es suficientemente paciente con Dios.
No paramos de quemar brujas porque dejamos de leer la Escritura. Más bien, paramos de quemar brujas porque seguimos leyendo la Escritura.
¿Cómo podemos hacer esto? ¡Cómo podemos “des-aprender” o anular nuestra sofisticación y cancelar el hecho de que somos adultos? ¿Qué tipo de viaje como de recreo puede volver virgen a un corazón?
El filósofo Soren Kierkegaard sigue siendo mentor de mucha gente por una buena razón. Tocó el alma como un virtuoso maestro toca un violín; y ese toque de maestro procede no tanto de su inteligencia cuanto de su sensibilidad. Y él cultivó con mucho cuida
Lo que el mundo necesita antes que nada de nosotras, las iglesias cristianas, es consuelo.
¿Cuál es nuestra propia perla de gran valor? ¿Estamos dispuestos a renunciar a todo a cambio de ella?