En el núcleo de la experiencia, en el centro de nuestro corazón, hay anhelo. En todos los niveles, nuestro ser sufre dolores y vivimos llenos de tensiones.
En el núcleo de la experiencia, en el centro de nuestro corazón, hay anhelo. En todos los niveles, nuestro ser sufre dolores y vivimos llenos de tensiones.
"La Iglesia ha santificado pasiones extremas, bendijo el frenesí, ha aclamado la neurosis que había canalizado con anterioridad y nada, al parecer, podría detenerme en su puerta. Nada."
No podemos hacer que un momento de gracia suceda, sin embargo podemos trabajar en ponernos en una situación en la que ofrezcamos la menor resistencia para ser alcanzados por un momento de gracia.
Cuando era un joven seminarista, a finales de 1960, estaba muy interesado en los escritos de Andrew Greeley, un sacerdote de Chicago, que escribía libros sobre espiritualidad popular.
La precipitación es nuestro enemigo. Nos pone bajo tensión, aumenta la presión arterial, nos hace impacientes, nos hace más vulnerables a los accidentes y, lo más grave de todo, nos hace ciegos a las necesidades de los demás.
En un libro maravilloso titulado “La Música del Silencio” David Steindl-Rast destaca cómo cada hora del día tiene su propia luz especial, y su propio y particular estado de ánimo, y cómo estamos más atentos al momento presente cuando reconocemos y honramos a estos " ángeles especiales" que están al acecho dentro de cada momento.
Dios hace brillar el sol sobre los malos igual que sobre los buenos.
Todo lo que nos es precioso y muy querido, finalmente, de un modo u otro, se nos arrebatará.
El peligro real de la riqueza es que causa una “ceguera” que nos vuelve incapaces de ver a los pobres.
Los ‘valores de la familia’ ha dividido, desde hace mucho tiempo, a liberales y conservadores.
¿Es acaso más interesante lo quebrado que lo entero, la infelicidad más bella que la felicidad?