Naturaleza, deseo, alma: Nosotros raramente los integramos bien; ellos, en cambio, están tan intrincadamente enlazados que la manera como relacionamos a uno afecta profundamente a los otros.
Naturaleza, deseo, alma: Nosotros raramente los integramos bien; ellos, en cambio, están tan intrincadamente enlazados que la manera como relacionamos a uno afecta profundamente a los otros.
Cuando yo era estudiante en el seminario, tuve dos clases de maestros: Un grupo de ellos, precisamente porque eran fieramente leales a todo lo que es cristiano y católico, nos habrían leído a grandes pensadores laicos, pero siempre intentando ayudar a mostrar dónde estaban equivocados estos pensadores.
¿Por qué no se nos muestra Dios más directa y poderosamente, de modo que haga más fácil la fe? Esa es una buena pregunta, para la cual, en parte, no hay una respuesta totalmente satisfactoria. Pero la respuesta que tenemos radica en entender la manera en la cual Dios se manifiesta en nuestras vidas y en nuestro mundo.
Los relatos bíblicos de la Pasión y Muerte de Jesús centran mucho la atención en su juicio, describiéndolo larga y detalladamente. Y hay una enorme ironía en la manera como está descrito. Jesús es enjuiciado, pero la historia está escrita de tal modo que, en realidad, todos están sometidos a juicio, excepto Jesús.
Hace varios años, Mel Gibson produjo y dirigió una película que gozó de una espectacular popularidad. Titulada “La Pasión de Cristo”, la película representa el itinerario pascual de Jesús desde el huerto de Getsemaní hasta su muerte en el Gólgota, pero con muy fuerte énfasis en su sufrimiento físico.
Necesitamos dar algunas de nuestras posesiones con el fin de estar sanos. La riqueza que se acumula corrompe siempre a aquellos que la poseen. Todo don que no es compartido se corrompe. Si no somos generosos con nuestros dones, seremos envidiados con amargura y finalmente nos volveremos amargados y rencorosos.
Con mucha frecuencia esta cuestión nos golpea con especial agresividad.
Todos somos monjes y cada uno de nosotros tiene su celda propia.
Todos nosotros somos vulnerables, dependientes, mortales, a un latido del corazón de dejar este planeta.
Gratos recuerdos de antigua maestra mía en el aniversario de su muerte.
El pensamiento de algunas de las personas más influyentes en la historia parece que a veces está agrietado con inconsistencias.