La información tecnológica y los medios sociales no son mi lengua materna. Yo soy un inmigrante digital. No nací en el mundo de la tecnología de la información sino que inmigré a ella, poco a poco. Primeramente viví en territorios extranjeros.
La información tecnológica y los medios sociales no son mi lengua materna. Yo soy un inmigrante digital. No nací en el mundo de la tecnología de la información sino que inmigré a ella, poco a poco. Primeramente viví en territorios extranjeros.
La indignación moral es la antítesis de la moralidad. No obstante, en nuestro mundo hoy está presente y racionalizada en todas partes en nombre de Dios y la verdad.
Vivimos en un mundo inundado de indignación moral.
Hoy la creencia en Dios es vista como una ingenuidad. Para muchos, creer en Dios es como creer en Papá Noel y en el Conejo de Pascua: algo bonito, para los niños, una cálida nostalgia o un recuerdo amargo, pero no algo que sea real, que resista un duro escrutinio y las sombrías dudas que a veces permanecen bajo la superficie de nuestra fe. ¿Dónde hay evidencia de que Dios existe?
La teoría de la relatividad nos dice que el espacio y el tiempo no son lo que parecen ser. Son relativos, lo que significa que no siempre funcionan del mismo modo ni los experimentamos de igual manera. El tiempo se puede parar.
Tanto en nuestra piedad como en nuestro agnosticismo, a veces ponemos en juicio a Dios, y siempre que lo hacemos, somos nosotros los que acabamos juzgados. Vemos eso en los relatos del Evangelio sobre el proceso de Jesús, particularmente en el Evangelio de Juan.
Si no tienes de alguna manera un pie fuera de tu cultura, la cultura te engullirá por completo. Daniel Berrigan escribió eso, y es verdad también en este sentido: Si no puedes beber de una fuente fuera de ti mismo, tu natural proclividad a la paranoia, amargura y odio te engullirá invariablemente por completo.
En un libro maravilloso titulado “La Música del Silencio” David Steindl-Rast destaca cómo cada hora del día tiene su propia luz especial, y su propio y particular estado de ánimo, y cómo estamos más atentos al momento presente cuando reconocemos y honramos a estos " ángeles especiales" que están al acecho dentro de cada momento.
Hace varios años, en una conferencia a la cual asistía, el orador principal desafió a su audiencia de esta manera: Todos -señaló- somos miembros de distintas comunidades: vivimos en familias… En cada una de estas llegará un momento en el que se nos hará daño…
Recientemente apareció en un artículo en el New York Times escrito por Frank Bruni y titulado La Paga del celibato. La columna, aunque es provocadora, es justa. Lo más destacable son las preguntas difíciles y necesarias que el periodista hace.
Hace algunos años, en un taller práctico, una mujer compartió esta historia. Tenía un hijo de seis años de edad, a quien había tratado de instruir concienzudamente en la oración.
Hace veinticinco años, escribí una columna titulada Directrices para un largo recorrido. Reconsiderándolas recientemente, me sentí reconfortado porque mis principios no han cambiado en el último cuarto de siglo, sólo han adquirido más matices.