Los seglares que comentan el Evangelio cada domingo, se toman un descanso. En Septiembre se reanuda el servicio habitual. En agosto ofrecemos cada semana un comentario realizado mientras se disfruta de las vacaciones y en referencia a ellas.
Los seglares que comentan el Evangelio cada domingo, se toman un descanso. En Septiembre se reanuda el servicio habitual. En agosto ofrecemos cada semana un comentario realizado mientras se disfruta de las vacaciones y en referencia a ellas.
Recientemente, en una entrevista de radio, me preguntaron: “Si Vd. estuviera en el lecho de muerte, ¿qué querría dejar tras de sí como sus últimas palabras?” La pregunta me pilló momentáneamente de sorpresa. ¿Qué querría dejar yo como mis últimas palabras?
En agosto ofrecemos cada semana un comentario realizado mientras se disfruta de las vacaciones y en referencia a ellas.
En su libro El Secreto, Rene Fumoleau tiene un poema titulado Pecados. Fumoleau, un sacerdote misionero que estaba con el pueblo Dene en el norte de Canadá, pidió una vez a un grupo de ancianos que dijeran lo que ellos consideraban el peor pecado de todos.
Los seglares que comentan el Evangelio cada domingo, se toman un descanso. En agosto ofrecemos cada semana un comentario realizado mientras se disfruta de las vacaciones y en referencia a ellas.
Es normal sentirse inquieto siendo niño, solitario siendo adolescente, y frustrado por falta de intimidad siendo adulto; después de todo, vivimos con insaciables deseos de todo tipo, ninguno de los cuales encontrará nunca pleno cumplimiento en esta vida.
Jesús nos enseñó esto, pero sospecho que generalmente no captamos todo el alcance de su significado. Tendemos a tomar las palabras de Jesús en este sentido: ¿De qué le sirve a uno ganar riquezas, fama, placer y gloria, y después muere y va al infierno? ¿De qué sirve la gloria terrena o el placer si perdemos la oportunidad de la vida eterna?
Recientemente, en una cena académica, estaba sentado en la mesa de un científico nuclear. En un momento, le pregunté: ¿Cree que hay vida humana en otros planetas? Su respuesta me sorprendió: “Como científico, no, no creo que haya vida humana en otros planetas. Científicamente, las pruebas son fuertes contra esa afirmación. Pero, como Cristiano, creo que hay vida humana en otros planetas. ¿Por qué? Mi lógica es esta: ¿Porqué elegiría Dios a un solo hijo?
Hay más de siete mil millones de personas en esta tierra y cada uno siente como si fuera el centro del universo. Esto cuenta para la mayoría de los problemas que tenemos en nuestro mundo, en nuestro vecindario, en nuestras familias.
Cualquiera que intente entender a Dios es derrotado porque el primer dogma de todos los que tenemos sobre Dios, afirma que Dios es inefable. Esto significa que podemos entender a Dios, pero nunca encerrarlo en un concepto. Dios es inimaginable.
Pronto seremos testigos de la Canonización de Dorothy Day. Para muchos de nosotros, especialmente aquellos que nos son católicos romanos, una canonización es algo que no tiene un gran impacto. ¿Qué impacto tiene una canonización en nuestro mundo?