Ronald Rolheiser | En el Exilio
La presencia de Dios dentro de nosotros y en nuestro mundo rara vez es dramática, abrumadora, sensacional o imposible de ignorar. Dios no actúa de esa manera. Más bien, su presencia es algo que permanece en silencio y parece indefensa dentro de nosotros. Rara vez hace un gran alboroto.




