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Destrozarnos la fe mutuamente

Destrozarnos la fe mutuamente

¿Es nuevo esto o solamente somos conscientes de ello? El odio y el desprecio están por dondequiera: en nuestras casas de gobierno, en nuestras comunidades, en nuestras iglesias y en nuestras familias. Estamos luchando, mayormente sin éxito, por ser afables unos con otros; mucho menos, por respetarnos mutuamente. ¿Por qué?  ¿Por qué está sucediendo e intensificándose esto?

La espiritualidad de Eugene de Mazenod

La espiritualidad de Eugene de Mazenod

Durante los años en que he estado escribiendo esta columna, en raras ocasiones he mencionado el hecho de pertenecer a una congregación religiosa, los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Esa omisión no es una evasión, dado que ser un Oblato de María Inmaculada es algo de lo que estoy no poco orgulloso. Aun así, raramente doy publicidad al hecho de que soy sacerdote y miembro de  una congregación religiosa, porque creo que, cuanto escribo aquí y en otras partes, necesita cimentarse sobre cosas que están más allá de los títulos.

La ley de la gravedad y el Espíritu Santo

La ley de la gravedad y el Espíritu Santo

Una teología y una ciencia cabales reconocerán que la ley de la gravedad y el Espíritu Santo son una sola realidad en el mismo principio. No existe un espíritu diferente de lo espiritual que pueda mantener lo físico. Existe un solo espíritu que habla por medio de la ley de la gravedad y el Sermón de la Montaña.

Piedad y humor

Piedad y humor

La piedad es enemiga del humor, al menos cuando algo que no llega a ser piedad se enmascara de piedad. He aquí un ejemplo: Una vez, conviví en una comunidad con un hombre excesivamente serio que, tras contar alguien un chiste poco decente, nos traía al orden con la pregunta: “¿Contaríais un chiste como ese ante el Santísimo Sacramento?” Eso no solo deshinchaba el chiste y a su relator, sino que también hacía desaparecer la animación del lugar.

Entregar la propia muerte

Entregar la propia muerte

Ronald Rolheiser | En el Exilio
Según el renombrado místico Juan de la Cruz, tenemos en la vida tres luchas esenciales: Unir nuestras vidas, entregar nuestras vidas y entregar nuestras muertes. Lo que se nos pide en las dos primeras luchas resulta más obvio. Pero, ¿qué quiere decir entregar nuestras muertes?

La fatiga en tus manos. El trabajo y la familia

La fatiga en tus manos. El trabajo y la familia

Eliana CevallosLa alegría del amor
¿Cuánto impacto tiene el trabajo, la desocupación y la precariedad laboral en la vida familiar? Sin duda, todos sabemos que mucho. Es innegable su influencia en nuestra vida cotidiana. De ello depende nuestra alimentación, vivienda, salud, educación, vestimenta, bienestar material e incluso la confianza en un futuro.

Tiempo ordinario

Tiempo ordinario

Ronald Rolheiser | En el Exilio
En su calendario, la iglesia escoge tiempos especiales para algunas celebraciones: Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua. Pero, fuera de estos tiempos especiales, nos invita a vivir y celebrar el Tiempo ordinario.