Moralización amargada
Uno de los peligros inherentes a intentar pasar toda una vida de fidelidad cristiana es que somos propensos a volvernos moralizadores amargados, hermanos mayores del hijo pródigo, airados y celosos de la supergenerosa misericordia de Dios, amargados de que las personas que se descarrían y se pierden puedan acceder tan fácilmente a la mesa del banquete celestial.
El poder de Dios como impotencia
El novelista y ensayista francés Léon Bloy hizo una vez este comentario sobre el poder de Dios en nuestro mundo: “Parece que Dios se ha condenado hasta el fin de los tiempos a no ejercer ningún derecho inmediato de amo sobre criado ni de rey sobre súbdito. Podemos hacer lo que queremos. Él se defenderá sólo por su paciencia y su belleza”.
Acedia y Sabbat
Los primeros monjes cristianos creían en algo que llamaban Acedia. Más coloquialmente, lo llamaban El diablo de mediodía, un nombre que describe esencialmente el concepto.
Llevar nuestras heridas a la Eucaristía
Recientemente me vino un hombre pidiendo ayuda. Cargaba en su alma profundas heridas, no físicas sino emocionales. Lo que me sorprendió inicialmente fue que, aun estando profundamente herido, no había estado severamente traumatizado ni en su infancia ni en su adultez.
Ortodoxia, pecado y herejía
Recientemente, mientras iba de camino a impartir un seminario, tuve la oportunidad de ir a la Catedral de aquel lugar para asistir a la eucaristía del domingo, y me sorprendió la homilía. El sacerdote usó el texto evangélico donde Jesús dice: “Yo soy la viña y vosotros los sarmientos”,
Encarnación – Dios está con nosotros
A muchos de nosotros -sospecho yo- cada año nos resulta más difícil captar el espíritu de la Navidad. Casi las únicas cosas que aún la caldean son los corazones y los recuerdos, recuerdos de cuando éramos más jóvenes, más ingenuos, días en que las luces y los villancicos, los árboles de Navidad y los regalos, aún nos animaban.
Evangelio Seglar para la Solemnidad del Bautismo del Señor (12 de enero de 2020)
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
Encarnación profunda: Otro significado de Navidad
Hace algunos años, en una conferencia religiosa, un hombre se acercó al micrófono y, después de pedir disculpas por lo que sentía que sería una pregunta inapropiada, preguntó: “Quiero a mi perro. Cuando él muera, ¿irá al cielo? ¿Tienen los animales vida eterna?”
Justicia y caridad: vueltas a visitar
Sospecho que todos estamos familiarizados con la diferencia entre justicia y caridad. La caridad es regalar algo de tu tiempo, energía, recursos y persona con el fin de ayudar a otros que están en necesidad. Eso es una virtud admirable, señal de tener un buen corazón. La justicia, por otra parte, trata menos de regalar algo directamente que de procurar cambiar las condiciones y sistemas que sitúan a otros en necesidad.
¿Qué haría Jesús?
Para algunos cristianos esa es la fácil respuesta a toda cuestión. En cada situación todo lo que necesitamos preguntar es: ¿Qué haría Jesús?
¿Qué constituye la fidelidad?
En el mundo de hoy, se está poniendo más difícil confiar en algo o alguien, por alguna buena razón. Hay poco que sea estable, seguro en que apoyarse, digno de confianza. Vivimos en un mundo donde todo está en cambio, es cambio, donde por todas partes vemos recelo, valores abandonados, credos desbaratados, gente trasladándose de donde solía estar, información contradictoria, y falta de honradez y mentira como social y moralmente aceptables.







