Comentario al Evangelio del lunes, 17 de julio de 2023

Fecha

17 Jul 2023
Finalizdo!
Fernando Torres cmf

 


Hay que ser muy fuerte para ejercer la no violencia. Parece una paradoja pero es una verdad de las de siempre. Sólo los fuertes son capaces de perdonar, de ser misericordiosos. Hay que ser fuerte para amar sin condiciones, sin pedir nada a cambio, sin límites. La historia nos dice que la humanidad, los pueblos, han preferido defenderse ante lo que les parecía que eran amenazas a su integridad, a su estilo de vida, a sus fronteras, a su cultura. Y la defensa ha consistido generalmente en intentar destruir al otro.


La propuesta de Jesús es pacífica. El reino no se establece por medio de la violencia ni de la imposición. Pero, paradójicamente, genera violencia, crea situaciones de violencia en los que se resisten a aceptar la propuesta. Porque esa propuesta es vista como una amenaza.


Los discípulos de Jesús deben aceptar que anunciar la buena nueva de Jesús con el testimonio de su vida y con su palabra termina generando violencia en los otros. No siempre pero sí en muchas ocasiones. Defender la justicia para todos, especialmente para los más marginados, para los excluidos, es algo que, como se ha visto tantas veces a lo largo de la historia, ha generado violencia contra el portavoz de esa justicia. Hasta llegar a su eliminación. La historia de Jesús y la de tantos mártires lo muestran claramente. Todos optaron por la no violencia pero despertaron reacciones violentas que terminaron con sus vidas.


El reino de Dios renuncia incluso a la legítima defensa. Precisamente por eso, por ser tan radical, tan innovador, se ve sometido a violencia. Lo dice Jesús y lo dice el sentido común. No hay que darle más vueltas. Optar por el reino es renunciar a la violencia y aceptar que por el camino se puede perder la vida. O la libertad. O la tranquilidad. Claro que, en compensación, se encuentra el reino, la solidaridad, la fraternidad, la justicia y a Dios mismo que nos abre un futuro nuevo: “el que pierda su vida por mí, la encontrará”. Lo dice el mismo Jesús.

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