Comentario al Evangelio del 4 de febrero de 2026
Escribe Marcos: “No pudo hacer allí ningún milagro” porque sus vecinos “no creían en Él”. Se preguntan: “de dónde le viene su poder? ¿Quién le ha enseñado a hablar así?”
Y de la admiración pasan a la incredulidad: “lo conocemos desde niño, conocemos su familia. Es sólo el hijo de un carpintero” En su patria chica se niegan a conocer a Dios en lo conocido, en lo humilde y cotidiano. Todos ellos conocían su profesión. sabían quien era su familia, sus hermanos y hermanas. ¿Por qué le hacen eso? Tal vez porque no quisieron aceptar sus palabras, sus hechos, su sabiduría.
Jesús encontró un gran bloqueo en todos ellos. Estaban demasiado atados a la tradición y al pasado, pero Jesús continuó “recorriendo los pueblos y enseñando”. No se quedó en el rechazo, en la decepción.
Aprendamos la lección. Allí donde una esperaba encontrar acogida y aliento, puede encontrare con indiferencia e incomprensión. Como Jesús no nos quedemos paralizados, demos otro paso hacia lo nuevo, lo que está por venir.
Salvador León, cmf

