Comentario al Evangelio del 25 de abril de 2026

Fecha

25 Abr 2026

Queridos hermanos, paz y bien.

En el camino de la Pascua, nos encontramos con el recuerdo en la liturgia de san Marcos, Evangelista. Si pinchas aquí, verás algo de su vida. Siempre viene bien pensar en la vida de aquellos que nos han dejado por escrito sus vivencias de fe, para que todos conozcamos lo que el Señor quiso revelarles.

Este pasaje, la Ascensión del Señor, constituye el cierre triunfal del Evangelio según San Marcos. Es un texto vibrante que no solo narra el fin del ministerio terrenal de Jesús, sino que establece la hoja de ruta para la Iglesia de todos los tiempos.

«A todo el mundo». Jesús lanza un imperativo que rompe cualquier frontera geográfica, cultural o social: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura». Aquí, el Evangelio no se presenta como un secreto para unos pocos elegidos, sino como una oferta de salvación universal. La frase «a toda criatura» es especialmente poderosa. Sugiere que la Buena Noticia de la victoria sobre la muerte debe resonar en cada rincón de la creación. Para el lector actual, este llamado es una invitación a salir de nuestra zona de confort y ser testimonios vivos de esperanza en un mundo a menudo fragmentado.

Jesús establece una relación directa entre la fe, el bautismo y la salvación. Sin embargo, lo que suele captar más la atención en este pasaje es la lista de «señales”: expulsar demonios, hablar nuevas lenguas, protección contra venenos y sanación de enfermos. Por supuesto, no se trata de convertirnos en magos, sino de ser testigos del Reino de Dios. Porque el que actúa en el nombre de Jesús tiene poder sobre el mal, con una autoridad espiritual que otorga el Espíritu Santo.

Permite, además, comunicarse con todos, porque el Evangelio es capaz de derribar muros y unir a los diversos pueblos, con el lenguaje del amor. Y siempre poniendo en primer lugar el cuidado ¡y la promoción de la vida, porque el Evangelio destaca la integridad y el valor de cada ser humano. Cada vez que ofrecemos consuelo al desesperado, luchamos por la justicia o construimos puentes de diálogo donde hay conflicto, estas señales se vuelven a manifestar.

El pasaje concluye con un detalle fascinante: Jesús asciende al cielo y se sienta a la derecha de Dios, pero no se ausenta. El versículo 20 dice: «Ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían». Esta es la paradoja del cristianismo: Jesús se va para estar más presente que nunca. Ya no está limitado por el espacio y el tiempo de un cuerpo físico, sino que actúa a través de sus discípulos. La misión no es una carga que llevamos solos; es una colaboración donde nosotros ponemos la voz y los pies, y el Señor pone la gracia y el poder.

Este pasaje nos desafía a pasar de la teoría a la práctica. Una fe que no se comunica es una fe que se marchita. Al publicar este comentario, recordamos que la comunidad digital también es «todo el mundo». Que nuestras palabras en red sean, como pedía Jesús, semillas de Evangelio que transformen la vida de quien las lee. «Señor, haz que seamos manos que sanen y voces que anuncien Tu victoria en cada rincón de la tierra.»

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

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