Comentario al Evangelio del 22 de julio de 2026

Fecha

22 Jul 2026

Hoy celebramos la fiesta de Santa María Magdalena y todas las lecturas, oraciones y antífonas, incluso el prefacio, se refieren a la “primera apóstola”, la primera en ver el cuerpo glorioso del Resucitado y la primera en ser enviada a anunciar la salvació cumplida en la Cruz.

Tal como se celebra ahora, la fiesta fue establecida recientemente, “en 2016 por decreto del cardenal Robert Sarah, siguiendo la voluntad del Santo Padre, se establece que la memoria litúrgica de santa María Magdalena, que se celebra el 22 de julio, pase al rango de festividad […] a partir de ahora la celebración de la Misa contará con un prefacio proprio titulado de apostolorum apostola (Apóstola de los apóstoles)”.

María Magdalena ha suscitado, desde los primeros siglos del cristianismo, la devoción y el reconocimiento de los bautizados y posteriormente también una infinidad de leyendas y de obras de arte. Se pensó que era la misma mujer pecadora que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y un perfume carísimo para estupefacción de los fariseos y disgusto de Judas. O la adúltera salvada de la lapidación. O la hermana de Lázaro que “eligió la mejor parte” frente a Marta. También ha sido inspiración para relatos esotéricos  y fantasias literarias disparatadas.

El Papa Francisco consideró que había suficientes datos reales como para desechar tanta leyenda y atenerse a lo que los evangelios cuentan. Además de justo es necesario en un momento de la historia en el que se hace patente que la evangelización, desde el principio, también fue protagonizada por mujeres.

Lo que los evangelios cuentan de María Magdalena justifican, sin más inventos, la devoción de los fieles. Ella fue una de las mujeres que acompañaban a Jesús y a sus discípulos en su predicación itinerante. Ella estuvo, indudablemente, al pie de la Cruz con la Virgen María. Ella estuvo presente cuando depositaron el cuerpo del Señor en el sepulcro. Fue la primera que vio a Jesús Resucitado y fue enviada a anunciarlo. Y creyó en Jesús, lo amó con todo su corazón y le sirvió anunciando la salvación a todos.

Está muy bien ser devoto de Santa María Magdalena y, desde luego, intentar imitarla.

Virginia Fernández Aguinaco

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