Comentario al Evangelio del 21 de noviembre de 2026

Fecha

21 Nov 2026

El triunfo de la vida

Muchas veces se ha hablado de la cultura de la muerte. Aborto, eutanasia… y sobre todo el nihilismo que deja toda experiencia humana limitada a lo material y pasajero, están de moda. Se justifican muchas veces con un alegado derecho a la felicidad individual, que busca el placer y la pseudo ideología propia por encima de todas las cosas. Pero lo que hacen es dejar un vacío que siempre tiene que buscar otra causa igualmente o más errada que la anterior. Es posible que estos sean los verdaderos enemigos de los que habla el apocalipsis en la lectura de hoy.

Dios es un Dios de vivos, no de muertos. Y parece que la ausencia de Dios en todo este ambiente de relativismo y confusión es la causa de ese camino a la muerte tan marcado. Puede que sea difícil ver la vida en medio de nuestras circunstancias de guerra, catástrofes naturales, corrupción política, falta de sentido. A veces parece que se acerca el fin del mundo, con todos los signos apocalípticos a nuestro alrededor. Parece que vamos derechos al precipicio, a la destrucción.

Pero todo esto no es nuevo: el propio libro del Apocalipsis nos ofrece los signos: estos testigos tienen “el poder para herir la tierra con toda clase de plagas siempre que quieran”. Y los “habitantes de la tierra” se alegran de tanta destrucción, se alegran del caos como si hubieran vencido a la verdad. Verdaderamente, parece el fin de todo.  Pero añade algo que podría pasarles desapercibido a algunos: después de tres días y medio, un espíritu de vida procedente de Dios… Y, dice el Salmo, “salvas a tu siervo de la espada maligna.”

No es que los cristianos debemos cerrar los ojos a la violenta y terrible realidad que vivimos muchas veces en este mundo moderno. Por el contrario, nos toca orar, perseverar en el bien y mantenernos a la espera de la Vida. No podemos bajar la guardia, pero tampoco podemos olvidar lo que profesamos: creo en la resurrección de los muertos y la vida eterna. Y eso es lo que puede darnos alegría en mitad de todo. Dios es un Dios de vivos.

Hoy también se celebra la Presentación de María en el Templo. Es un ejemplo clarísimo del triunfo de la vida. La entrega de una niña al Dios vivo anuncia la luz futura de la salvación. Por Ella, con su sí a la Vida en ella, recibimos la vida que nos salva de la espada maligna.

Cármen Fernández Aguinaco

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