Comentario al Evangelio del 21 de marzo de 2026
Juzgar a la ligera
Nadie se atrevía a llevar a Jesús a juicio, porque nunca habían oído hablar como él. Quienes no habían oído, o escuchado son los que se atreven a imponer su dudosa “verdad” y justicia. Y aquí, la situación de Nicodemo es algo precaria, porque en realidad, él forma parte del grupo de quienes dicen tener la verdad, pero se atreve a cuestionarlos. Se atreve, porque él sí había escuchado lo que decía Jesús.
La situación puede resultarnos bastante familiar. Uno se pronuncia a favor de algo en lo que cree y enseguida va a ser criticado: de facha, retrógrado, o de zurdo, de radical o de antisistema, o de traidor a una causa en la que creen los demás. Por uno u otro lado pueden llover las críticas. Lo menos que puede pasar es que a uno lo ridiculicen o se burlen de él. El temor al qué dirán o de ir en contra de lo que piensa la mayoría en el grupo al que pertenecemos puede ser paralizante. Lo fue, en cierto modo, para Nicodemo, que seguía a Jesús por la noche por miedo, aunque más tarde reunió su valentía para defender lo que pensaba que era la verdad. Nicodemo tuvo que ir contracorriente para defender lo que veía justo. ¿Acaso nuestra ley condena a un hombre sin oírlo? Lo dijo tímidamente, pero fue a su vez recibió el mismo trato de juicio sin escucha de hechos… “¿también tú has sido engañado?”
Es frecuente en nuestro mundo aceptar casi sin discernimiento el pensamiento único, lo que dicen los medios. Se aceptan fácilmente mantras y “dogmas” que, a fuerza de repetirse, parecen incluso verdad. Se ponen carteles bien a partidos políticos o a personas sin saber bien que es lo que piensan. ¿Acaso juzgamos sin oír? Aunque sea tímidamente, como Nicodemo, de vez en cuando es necesario pronunciarse en defensa de la verdad, o al menos de la escucha crítica. Al final, sin embargo, siempre será Dios, el Justo juez, quien tenga la última palabra. Los grupos de opinión, o la opinión sincronizada no son de fiar. Pero solo Dios es justo juez. En ti, Señor, me refugio.
Cármen Fernandez Aguinaco

