Comentario al Evangelio del 18 de mayo de 2026

Fecha

18 May 2026

Algún teólogo ha llegado a calificar al Espíritu Santo como “la Cenicienta” de la Santísima Trinidad, en el sentido de que, como sucede en ese cuento de hadas tradicional, quien realiza todo el trabajo que, en este caso se refiere a la santificación del hombre, es el Espíritu Santo, pero, ni es justamente reconocido como merece, ni su acción resulta debidamente apreciada.

Habría que distinguir. Ciertamente en nuestra tradición occidental, católica. la persona divina del Espíritu Santo es, para una inmensa mayoría de creyentes, un ilustre desconocido. Aunque lo invoquemos alguna vez, y exista una bella tradición de Himnos y Cantos litúrgicos que lo presentan como protagonista de la vida cristiana, nos falta una espiritualidad que sea en grado de enfocar nuestra vida espiritual teniendo como eje central a Aquel que nos acompaña interiormente desde nuestro bautismo. No sucede así en la tradición ortodoxa de nuestro cristianismo oriental. En ella no se concibe ni la espiritualidad ni la misión sin la centralidad del Espíritu. Y deberíamos aprender de ellos.

Mas como nos indica el libro de los Hechos, en tiempo de san Pablo, en la ciudad de Éfeso (actual Turquía, en la costa del mar Egeo), tampoco se conocía el bautismo que incluía el don del Espíritu. Y entonces no se puede entender la vida cristiana, porque lo que resulta evidente en la Palabra de Dios es que el Espíritu es el protagonista vivo de nuestra vida como creyentes. La fe, la esperanza, el amor, la oración, la memoria, la decisión, el celo por el reino, el testimonio, la misión, la resurrección… nada hay en la vida cristiana que no sea obra del Espíritu en nosotros…. Si le dejamos actuar. Que es esta semana de preparación a Pentecostés dirijamos nuestra mirada y nuestro amor al maestro interior de quien nos llega la vida, al Espíritu Santo.

Carlos Luis García Andrade, cmf

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