Comentario al Evangelio del 14 de julio de 2026

    Fecha

    14 Jul 2026

    ¡Ay de nosotros!

    Hoy a Ajaz se le recomienda que no tenga miedo, que confíe en el auxilio de Dios en sus luchas y batallas. Que tenga una fe firme. La fe firme se tiene que basar en algo. Si es fe, seguramente no se podrá basar en evidencias científicas. La fe es la creencia en lo que no se ve… con los ojos. Porque en el evangelio de hoy se recrimina a quien no ha sabido ver pruebas. Se recrimina a quien, habiendo recibido toda clase de muestras del poder y la misericordia del Señor, no ha sabido reconocerlas. A quienes no se les ha dado tanto, no se les va a exigir.

    Esas ciudades recriminadas posiblemente pensaron que su bienestar o su éxito venía de ellas mismas. Y su fe no se fundó en algo sólido, sino en lo pasajero. Los dones concedidos por Dios no les sirvieron de mucho; no cambiaron de vida, no se arrepintieron, no creyeron. Su fe no se apoyó en lo que se les dio, sino en su propia fuerza y mérito. Si otras ciudades hubieran tenido los mismos privilegios; si otras personas hubieran recibido las mismas gracias, se habrían arrepentido. Pero estas lo dieron por hecho. ¡Ay de vosotras, Corazaín y Betsaida! ¡Qué ingratitud!

    Esto es un aviso a navegantes desagradecidos. Para no ser corazaines y betsaidas en nuestra propia vida tenemos que ver lo que se ha recibido gratis, apreciar los favores de Dios y de los demás, que pueden ser tangibles o tan invisibles como la gracia de la paz interior, la fortaleza ante la adversidad, la alegría, y dar paso al agradecimiento. Y el agradecimiento es una base sólida para la fe. Porque es memoria del corazón y porque supone la sencillez y la humildad de saber que esos dones y esas pruebas no son compradas o adquiridas con esfuerzo o mérito, sino recibidas gratuita e inmerecidamente.

    Cármen Aguinaco

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