Comentario al Evangelio del 10 de octubre de 2026

Fecha

10 Oct 2026

De uniforme

Los uniformes igualan. En lugares donde niños o jóvenes sufren desigualdades sociales, el uniforme colegial de alguna manera los protege. Para miembros de cuerpos de seguridad, músicos, oficiales de diversos grupos, deportistas, el uniforme es señal de identidad. Mientras se viste el uniforme, uno debe comportarse de una cierta manera, que no desprestigie el cuerpo al que representa. Es una especie de coraza y de seguridad social.

Esto es lo que viene a decir Pablo a los gálatas hoy. Revestidos de Cristo, ya no hay judíos ni gentiles, ni esclavos ni libres. Nos han puesto un uniforme, que ya no se puede quitar… “El Señor se acuerda de su alianza eternamente…” porque el revestirse de Cristo es compromiso, alianza, identidad imborrable… Bautismo y Confirmación, que, como nos decían en la catequesis, “imprimen carácter”. Es decir, una protección y una identidad indelebles.

La sorprendente declaración de Jesús hoy de que “benditos, más bien, los que escuchan la Palabra”, es una confirmación de esto. Quienes escuchan la Palabra y la observan, se han revestido de Cristo. Se han puesto ese uniforme de gracia y bondad, de protección e identidad, que los hace benditos. Escuchar y obedecer tienen muy parecida etimología. Escuchar es superado en sentido por obedecer, que significa “escuchar hacia adelante”, es decir, poner en práctica. Los “uniformados” por el Bautismo en Cristo y la Confirmación en el Espíritu, obedecen. Es decir, escuchan la Palabra y la cumplen, la observan. ¿Es María más o menos bendita? María escuchó y, de hecho, revistió físicamente a Jesús en su seno. Y a su vez, fue revestida por esa Palabra que escuchó en su corazón y que creyó. Por esa doble acción de dar a luz y revestirse, se puede decir que es la más bendita. Pero todos llevamos el mismo uniforme. Hay que mantener, sin embargo, la voluntad de vestirlo todos los días, a toda hora y dignamente. Y para eso, hay que ob-edire, es decir, escuchar cada día la Palabra y observarla. De otra manera, pondríamos en peligro nuestro uniforme y, de alguna manera, nos saldríamos de la comunidad de los salvados.

Cármen Fernández Aguinaco

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