Comentario al Evangelio del 10 de enero de 2026

Fecha

10 Ene 2026

Estoy seguro de que si hiciésemos una encuesta entre los católicos preguntando a que vino el Hijo de Dios al mundo, la mayoría, la grandísima mayoría, respondería que a salvarnos del pecado. La respuesta se centraría sobre todo en la salvación individual, de cada persona. Jesús habría venido a perdonarnos los pecados y a abrirnos el camino del cielo.

Pero el texto del Evangelio de hoy nos plantea las cosas de una forma muy diferente. Jesús se presenta en su pueblo y va a la sinagoga. Como ya tiene fama de predicador por aquellos pueblos de Galilea, le invitan a que les dirija la palabra. Jesús escoge un texto del profeta Isaías que conviene que lo volvamos a leer ésta y muchas veces: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. Y a continuación, Jesús hizo una de las más breves homilías de todos los tiempos cuando dijo ante la sorpresa de todos que “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”.

Sorpresa: para nada se habla en ese texto de los pecados, ni de la salvación eterna, ni mucho menos de la salvación individual. Lo que se dice en el texto se dirige a la colectividad, al grupo, al pueblo entero. Está claro que se dirige sobre todo a los que sufren, a los que les ha tocado la peor parte en la sociedad: los pobres, los encarcelados, los ciegos, los oprimidos. Esos son los principales destinatarios de la misión de Jesús. Para eso entiende Jesús que ha recibido la unción del Espíritu. Y termina la cita proclamando el año de gracia del Señor, un tiempo de perdón de las deudas, de liberación de los esclavos. Era el tiempo en que se daba la oportunidad a todos de volver a empezar, dejando atrás todo lo negativo que había habido en sus vidas. ¿Entra aquí la liberación del pecado individual? Ciertamente pero enmarcado en un contexto mucho más amplio. La llegada de Jesús supone un verdadero tiempo nuevo para toda la sociedad, una oportunidad para comenzar de nuevo una relación basada en la fraternidad, en la justicia, en el sabernos todos hijos e hijas de Dios, hermanos de sangre y esperanza.

Fernando Torres, cmf

¡No hay eventos!
Radio Palabra

God Gossip