Las parábolas de Jesús tiene sabor a tierra, a campo, a mar, a flores, a vida cotidiana, a hombres y mujeres que se alegran, sufren, festejan, de padres e hijos, de quehaceres y oficios. Y muestran hasta que punto el Hijo de Dios se hizo hombre. Adquirió una naturaleza humana. No sobrehumana sino “divinamente” humana. […]