Amar al Señor nuestro Dios con todo el corazón, por encima de cualquier riqueza, fue el programa del Señor.
Amar al Señor nuestro Dios con todo el corazón, por encima de cualquier riqueza, fue el programa del Señor.
Tal vez sea fácil vivir sin dinero o propiedades. Algo más difícil es entregar nuestro tiempo y nuestras cualidades, nuestro ser.
Nuestro dinero, nuestra vida, tiene una finalidad clara: ayudar a los demás, sobre todo si son pobres.
Efectivamente, todo es gracia; y la gracia nos iguala a todos en el amor.
Cuantos formamos la Iglesia, debemos evocar constantemente el perdón que nos otorga Cristo y las exigencias de la vida fraterna.
A los ojos de Dios, es decir, conforme a lo que dice la Ley, ¿es lícito pagar tributo al César o no?.
¿Es la gracia algo abstracto? Descubre el realismo de la gracia y cómo la acción de Dios se manifiesta en nuestra realidad humana más concreta y sencilla.
Amar al Señor nuestro Dios con todo el corazón, por encima de cualquier riqueza, fue el programa del Señor.
Tal vez sea fácil vivir sin dinero o propiedades. Algo más difícil es entregar nuestro tiempo y nuestras cualidades, nuestro ser.
Nuestro dinero, nuestra vida, tiene una finalidad clara: ayudar a los demás, sobre todo si son pobres.
Efectivamente, todo es gracia; y la gracia nos iguala a todos en el amor.