Liturgia Diaria 17 de Diciembre. Feria de Adviento

Introducción
Las lecturas litúrgicas de hoy llaman nuestra atención sobre Cristo en su realidad humana: humano como nosotros en todo -excepto en el pecado, como San Pablo aclara-, descendiente de pecadores, quienes, tal como recalcan los Padres de la Iglesia, incluso aparecen seleccionados, según Mateo, en el árbol de familia de Cristo; hombre nacido de mujer, bebé en un pesebre, niño en proceso de crecimiento hacia la adultez, hombre recorriendo los caminos de Palestina, que lloró y pasó hambre, que se rodeó de amigos, que tuvo sentido del humor, que asistió a bodas… Ciertamente, Jesús fue plenamente humano, Dios en forma humana.

Oración Colecta
Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tu Hijo vino al mundo y se hizo hombre
como uno de nosotros;
ser humano en medio de otros seres humanos;
sencillo, accesible,
aunque fue también tu rostro humano
y la medida de lo que debe ser una persona humana.
Señor, danos la gracia de reconocernos en su espejo:
nosotros, que hemos nacido para ser libres,
para ser generosos y altruistas,
disponibles, comprometidos.
Líbranos de nuestro egoísmo,
de nuestra cobardía
y de nuestras actitudes de conformismo,
para que lleguemos a ser un poco
tal como tú quieres que seamos,
semejantes a tu Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Para la Oración de los Fieles

  • Por el pueblo judío, que nos dio a Jesús nuestro Salvador, para que Dios lo bendiga y le dé la paz, roguemos al Señor.
  • Por los que han errado el camino, para que no se desalienten ni se den por vencidos, sino que sigan buscando la reconciliación con Dios y con su prójimo, roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, para que continuemos creciendo en humanidad a imagen y semejanza de Cristo, roguemos al Señor.

Oración de Ofertorio

Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesucristo, nuestro Salvador,
se entrega a nosotros
en la simplicidad de un pedazo de pan
y de una copa de vino.
Queremos aprender de él
a entregarnos a los demás con toda sencillez.
No permitas que nos conformemos
con el mal y las desgracias del mundo,
sino rétanos a ser responsables, junto con Jesús,
de nuestros hermanos y hermanas,
y a ser, con él, "hombres y mujeres-para-los-otros",
hoy y todos los días de nuestra vida,
y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión

Oh Padre amoroso:
Porque, hace ya mucho tiempo,
Jesús, nuestro Señor y Salvador,
se hizo hombre,
podemos creer todavía hoy
que él es uno de nosotros,
que comparte nuestro destino,
camina con nosotros sin condiciones,
hasta el fin.
Acéptanos, pues, en tu Hijo tal como somos:
aun tropezando, andando a tientas
y caminando a paso lento,
aunque llenos de buena voluntad
y esperando en un futuro de justicia y reconciliación,
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Un tema querido por los Padres de la Iglesia es que Cristo se hizo uno de nosotros como persona humana para hacernos hijos de Dios y para mostrarnos en sí mismo lo que significa ser hijo o hija de Dios. Que ojalá vivamos como tales.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y nos acompañe siempre.