Liturgia Diaria Jueves después de Ceniza

LA FIDELIDAD TRAE VIDA (Dt 30,15-20; Lc 9,22-25)

Introducción
La fidelidad no nos resulta fácil, a no ser que estemos intensamente entregados a una persona a la que  amamos de verdad. Si somos leales, compartimos las alegrías y dificultades de la otra persona, y nunca perdemos nuestra serenidad interior o felicidad básica. --- Esto es también verdad en nuestra relación con Dios, que la vivimos de la manera más intensa si estamos fuertemente dedicados a Cristo. Le seguimos en su pasión para resucitar con él en la  alegría de una vida nueva. Porque, si estamos con él, hasta incluso la muerte nos trae vida y felicidad.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos amas y nos invitas
a participar de tu propia vida y alegría,
por medio de una decisión profundamente personal.
Ayúdanos a elegirte a ti y a la vida
y a permanecer siempre fieles y leales
a esta opción fundamental,
por el poder de Jesucristo, tu Hijo,
que fue leal a ti y a nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.

Intenciones
  • Para que Dios nos dé cada día la fuerza y determinación necesarias para seguirle, incluso cuando la opción entre el bien y el mal sea difícil, roguemos al Señor.
  • Por el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, para que tengamos la percepción interior y la bravura de aceptar la transformación necesaria para ser verdaderos y leales con Cristo, roguemos al Señor.
  • Para las personas rebosantes de bondad, que ayudan a otros en sus dificultades, para que sus buenas obras les acerquen cada vez más al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Jesús siguió el camino de la cruz
porque quiso ser leal a ti
al precio que fuera.
Que nosotros seamos también leales a él
y sepamos aceptar generosamente en la vida,
sin rebeldía ni desaliento,
las cruces que salen a nuestro encuentro.
Que Cristo nos dé esa fuerza ahora,
para que vivamos con él
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con la fuerza de esta eucaristía,
regresamos ahora a nuestro trabajo y a nuestros  hermanos.
Ayúdanos a vivir nuestra fe de modo coherente
como Cristo quiere que la vivamos.
sin trampa ni regateo.
Que Cristo no dé esta  fuerza
para ser fieles y leales a su persona,
ahora y por los siglos de los hijos.

Bendición
Hermanos: Los que aceptan las dificultades de la vida para servir a Dios y al pueblo, los “que pierden su vida por mi causa”, como dice Jesús, están cargando sus cruces y siguiendo a Cristo. Que Dios los bendiga y les dé fortaleza; y también a nosotros.
Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.