Liturgia Viva del Domingo X del Tiempo Ordinario - Ciclo B

DÉCIMO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO

  • Enfrentándose a la realidad del pecado
  • El pecado es el enemigo

 

Saludo (Ver segunda lectura)
Nosotros creemos y proclamamos
que “quien resucitó al Señor Jesús
también con Jesús nos resucitará”
y nos colocará a su lado.
Por esto damos gracias y  gloria a Dios.
Que este mismo Señor Jesús esté con ustedes.
R/  Y con tu espíritu.

Introducción por el Celebrante

1.  Confrontando la realidad del pecado
Cuando vemos el mal rampante en el mundo ¿miramos también al mal en nosotros mismos, asumimos sin excusas nuestra responsabilidad por ello, y pedimos al Señor que nos perdone?  ¿Reconocemos también la parte de responsabilidad que quizás tengamos en el mal del mundo? Una vez admitimos esto, firmemente esperamos que, con la ayuda de Dios, contribuiremos con nuestro grano de arena a abolir  el pecado en nosotros y en nuestro entorno, y a hacer este mundo un poco mejor.
En esta eucaristía, pidamos al Señor nos conceda esta actitud y esta fuerza interior.

2.   El Pecado es el Enemigo
     Con frecuencia el misterio del mal nos deja perplejos. ¿Por qué herí a esta persona que me es tan querida? No fue esa mi intención.  ¿Por qué hay familias que se pelean y naciones que están en guerra? ¿Por qué hay gente que se niega a perdonar?
¿Por qué toda esta perversa maldad en nosotros y en torno a nosotros?
Como los escritores sagrados reflexionan, el mal ha estado presente desde tiempo inmemorial.  Pero nosotros cristianos sabemos que Jesús  superó toda maldad y venció a todos los poderes que producen el mal, incluida la muerte.  En él encontramos perdón, vida y paz. En esta eucaristía nos unimos a Jesús en su  sublime victoria.

Acto Penitencial

Ciertamente, en mayor o menor medida,
nosotros participamos en la maldad del pecado.
Pidamos perdón al Señor.
(Pausa)

Señor Jesús,  tú mismo cargaste con nuestros pecados,
sin embargo nosotros con frecuencia  echamos la culpa a otros
por los pecados que hemos cometido:
Señor, ten piedad de nosotros.  R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú has compensado por nuestros pecados,
sin embargo nosotros a veces rechazamos
compensar por el mal que nosotros mismos hemos hecho:
Cristo, ten piedad de nosotros.  R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú nos alzas desde nuestro  pecado.
Dispón nuestros corazones para alzarnos unos a otros
por medio del perdón mutuo. 
Señor, ten piedad de nosotros. R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, sé misericordioso con nosotros pecadores,
perdónanos y, una vez más, sánanos y renuévanos.
Llévanos a la vida eterna.   R/ Amén.

Colecta
Roguemos para que podamos participar
con Cristo en su victoria contra el pecado.
(Pausa)

Oh Dios, Padre nuestro,
dentro de nosotros y en nuestro entorno
experimentamos la lucha actual entre el bien y el mal.
Haznos reconocer el mal que hemos hecho,
danos fe en tu inconmensurable misericordia
y otórganos la alegría de tu perdón
que tu Hijo Jesús pagó con su vida.
Haz que nos levantemos de nuevo con él,
que de nuevo recobremos la libertad por medio de él,
y  que con él superemos toda maldad
en nosotros y en el mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Gen 3:9-15): El enemigo desde el principio: el pecado.
Desde el principio la humanidad ha experimentado  que las fuerzas del mal son hostiles a Dios y son también nuestro fuerte enemigo.

Lectura Segunda (2 Cor 4:13-5:1): Fe en el Señor Resucitado
El Señor Jesús ha resucitado. Por eso creemos en él, nos renovamos en él y lo proclamamos.

Evangelio (Mk 3:20-35): El Poder de Jesús vence a Satanás
Jesús expulsa demonios por su propio poder como Hijo de Dios.  Esto marcará el fin del dominio de Satanás.

Intercesiones Generales – Plegaria de los Fieles
Somos conscientes de que hay todavía mucha maldad en nosotros y en el mundo. Porque Jesús ha vencido al mal por su muerte y resurrección, le pedimos a Dios nuestro Padre que la bondad salga siempre victoriosa.  Respondamos a cada petición:  R Señor, escucha a tu pueblo.

  -   Que la Iglesia llegue a ser una comunidad dedicada a otorgar  perdón a    
todos sus miembros,  y sea signo y mensajera  de reconciliación para todos los pueblos del mundo, roguemos:
R/  Señor, escucha a tu pueblo.

  • Que todas las Iglesias que creen en Cristo superen sus divisiones y  

se  unan en el Señor, que nos trajo perdón y paz, roguemos:
R/  Señor, escucha a tu pueblo.

  • Que las naciones abandonen la insensata carrera de  armamento que les lleva a tener cada vez más armas potentes para la guerra; que aprendan a vivir juntas en armonía y a dar a todos igual acceso  a los bienes del mundo, roguemos:   R/ Señor, escucha a tu pueblo.
  • Que el Espíritu del Señor toque el corazón de todos los que están endurecidos en el pecado, para que se arrepientan y cambien sus vidas, roguemos: .  R/  Señor, escucha a tu pueblo.
  • Que nuestras familias no experimenten la discordia y división, sino que sepan encontrar profunda unidad  con  respeto mutuo,  perdón y amor comprensivo, roguemos:   R/ Señor, escucha a tu pueblo.
  • Que nuestras comunidades sepan aceptar y acoger  a aquellos que andan errados, defender  a los débiles y a las víctimas de injusticia y dar testimonio de la misericordia de Dios, roguemos: 

R/ Señor, escucha a tu pueblo.
Oh Dios, Padre nuestro, con tu poder de sanación sigue curándonos de todo mal, y que tu bondad resplandezca siempre en nosotros por el poder de Jesucristo nuestro Señor.  R/  Amén.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios misericordioso,
con tu Hijo Jesús te ofrecemos este sacrificio
por el perdón de los pecados.
Que él nos traiga la alegría de tu perdón
y nos dé la voluntad y la fuerza
para perdonar a otros como tú nos perdonas,
con alegría, de balde  y sin ninguna reserva.
Te lo pedimos en el nombre de  Jesucristo nuestro Señor.
R/ Amén.

Introducción a la Oración del Señor, el Padre Nuestro
Con Jesús rogamos para que sepamos perdonar a nuestros hermanos
como Dios nos perdona nuestros pecados.

Líbranos, Señor
Líbranos realmente, Señor, de todo mal,
especialmente de la maldad del pecado,
que nos convierte en menos humanos y menos cristianos.
En cambio,  haz que seamos tu pueblo libre,
libre para amarte y servirte incondicionalmente,
libre para comprometernos en favor de los hermanos
y para construir un mundo mejor entre nosotros..
Que con esta clase de libertad preparemos
con alegría y esperanza la venida gloriosa
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. 
R/  Tuyo es el reino, tuyo el poder...

Invitación a la Comunión
Este es Jesús nuestro Señor,
que venció al pecado, a la muerte y a todo mal
cuando murió por nosotros
y resucitó de entre los muertos.
Dichosos y felices nosotros
invitados a comer el Pan de Vida
que nos hace participar en su victoria.
R/    Señor, no soy digno...

Bendición
Deberíamos aprender a apreciar mucho más
el hecho gozoso de ser un pueblo
a quien Dios bondadosamente perdonó
a costa de la vida de su mismo Hijo.
Dios nos ha perdonado
todas nuestras debilidades, disparates, pecados,
todo el mal que hemos hecho.
Por medio de la eucaristía y de la penitencia
ojalá siga Dios dándonos la fuerza necesaria
para seguir esforzándonos por conseguir amor y paz.
Que el Señor nos guarde en esta paz y nos bendiga: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.  R/  Amén.

Caminemos de la mano, todos juntos,
por el camino de la reconciliación.   R/ Demos gracias a Dios.