Comentario al Evangelio de hoy

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

ACABAR CON LOS DEMONIOS


 

             En la escena evangélica nos encontramos a un joven con serias "dificultades", acompañado de su padre. En aquella cultura era habitual referirse a diferentes enfermedades mentales y de otro tipo como posesiones demoniacas. En el caso de hoy podríamos pensar en algo parecido a una epilepsia. 

Pero lo que importa es plantearse si tiene algo que ver este joven con el hombre de hoy? ¿Incluso: me parezco yo en algo a este joven, tiene algo que aportarme?  

             Por lo que cuenta nos cuenta el relato, se trata de alguien que no puede hablar. Es terrible que lo que ocurre en el interior de una persona, no pueda ser expresado, exteriorizado, porque hay fuerzas de todo tipo que se lo impiden: Convencionalismos, miedos, presión del grupo, complejos, falta de conocimiento y reflexión sobre uno mismo para reconocerse lo que le pasa, manipulaciones... Incluso intereses sociales y económicos. No costaría mucho hacer una lista de personas y grupos que «no tienen voz»: desde países enteros, a minorías religiosas, razas, o por su condición sexual, o simplemente (?) porque tienen pocos ingresos, o ciertas enfermedades... En fin, la lista sería larga.

             Pero también nos puede afectar a nosotros, cuando no nos atrevemos a expresar nuestras ideas o sentimientos, por miedo a ser juzgados y rechazados, a perder prestigio, a quedar arrinconados...

             El joven está cerrado sobre sí mismo. Su incapacidad para hablar y para escuchar, le aísla de su entorno. Es una reacción-tentación frecuente en la que fácilmente caemos cuando tenemos problemas, heridas, sufrimientos, nos sentimos incomprendidos, o tal vez raros... ¡Encerrarnos!

             Por otro lado, es presa de reacciones y sentimientos, que no puede controlar, y que son violentos. Sufre cambios repentinos de humor. Las personas que sufren y se ven desesperadas e incapaces de salir de sus problemas... suelen ser agresivas y duras con los demás. Es su manera de «protestar» o «desahogarse». 

             En general no nos resulta fácil controlar nuestros sentimientos (positivos o negativos). A veces los reprimimos, y eso acaba haciéndonos daño. Otras veces se nos escapan descontrolados, aunque luego nos arrepintamos de nuestra reacción. Pero sobre todo, demasiadas veces no somos siquiera conscientes de nuestro estado de ánimo y de sus repercusiones en nuestro comportamiento y en las relaciones por los demás: ellos lo pagan. Con lo cual el aislamiento y el dolor aumentan.

             Resumiendo: estamos ante una persona que se hace daño a sí misma. Como tantos, que no cuidan convenientemente de su salud, de su descanso, que no saben encontrar algo que relaje la tensión acumulada. Como tantos que se sobrecargan de trabajo, que descuidan la amistad o la familia, que descuidan e incluso abandonan su vida interior. Tantos que se comparan continuamente con los demás, deseando ser como ellos; que se exigen por encima de sus posibilidades para ganar afecto o prestigio, que se culpan por lo que ocurrió ayer o incluso hace años, incapaces de perdonarse o de perdonado.  O que han perdido sus sueños e ilusiones y procuran conformarse, sin lograrlo... Podíamos añadir tantas cosas más. 

             También podríamos mirar globalmente al hombre de hoy: tan limitado, reprimido, manipulado, silenciado, ignorado... Desde que el hombre es hombre, se ha visto así, es un fruto del pecado. Como dice el padre de este joven: todo eso le ocurre «desde niño».

             Importante la figura de este «padre», que es capaz de comprender lo que le pasa a su hijo, describirlo y buscar ayuda como sea... Es indispensable, cuando no andamos bien, tener cerca a alguien que nos conozca, nos comprenda y guíe nuestros pasos hacia lo bueno: un padre espiritual, un buen amigo que nos ayude a expresarnos, que nos ayude a discernir lo que dice «la gente» y algunos supuestos sabios de este mundo, que no tienen la sabiduría ni el poder de Dios.

             A Jesús le enfada esta «¡generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar?», y que no hace nada por resolver las cosas, se pierde en discusiones con los «especialistas» de siempre (los escribas). Es incrédula porque reduce la fe a discusiones, opiniones, declaraciones, discursos, creencias... pero el enfermo sigue ahí, sin atender.

             Jesús afirma que el mal sólo se puede derrotar con ayuda de una fe firme y con oración.  La fe significa adhesión, confianza, implicación personal con Jesús y con su misión liberadora. Y la oración supone mirar la realidad desde Dios, desde su Palabra, discernirla, abrirnos a su Espíritu y ponernos a «hacer». Una oración que nos ayude a recuperar nuestra dignidad, nuestra libertad y nos ayude a echar tantos demonios de nosotros y de los que caminan con nosotros.

 

PD: No recordaba que este día ha sido fijado por el Papa Francisco para celebrar a Santa María, madre de la Iglesia. Al ser tan reciente la decisión, y no estar en las agendas litúrgicas... no me di cuenta a la hora de preparar la homilía. Lo siento. 

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf 

Comentarios
Carmen
Carmen

hace 3 horas, 8 minutos
La homilía del Padre Enrique refleja la gran necesidad que tenemos todos de invocar al Espíritu Santo y abrir nuestro corazón a sus dones.
Ven Espíritu Santo
Danos luz en nuestro oscuridad, fuerza en nuestra debilidad
y amor en nuestro caminar.
Libéranos del vacío, desorientación y oscuridad interior.

Enséñanos a vivir, amar, creer y gozar, siempre según tu voluntad

Muchas gracias y feliz día

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Maribel
Maribel

hace 1 hora, 26 minutos
Me ha parecido un comentari muy bueno pues no siempre entendemos los evangelios y siempre se puede hablar de la Santísima Virgen ya abra otros muchos días
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José Manuel
José Manuel

hace 7 horas, 10 minutos
Mi comentario: al evangelio de hoy 21 de Mayo de 2018.

La lectura del evangelio de hoy sitúa el relato a continuación del texto de la transfiguración, dónde Jesús ha revelado su gloria a tres de sus discípulos (Pedro, Santiago y Juan). La curación del “endemoniado” va a poner el acento no tanto en el hecho de la sanación como en las enseñanzas que se desprenden para la comunidad. Al bajar del monte Jesús y sus tres discípulos se encuentran, con una gran muchedumbre del pueblo y con los escribas que sostienen una disputa con los otros discípulos de Jesús. No se sabe el motivo de la discusión, pero por lo que se va a decir en la narración podemos pensar que discutían sobre el poder para expulsar los demonios y sobre si Jesús podría curar aquel caso tan grave, que los » ver comentario
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Nelly Vallejo
Nelly Vallejo

hace 7 horas, 8 minutos
El evangelio de hoy 21 de mayo, nos invita para que acudamos a Cristo cuando nos encontremos en dificultades, solo Él nos escucha y nos ayuda a salir adelante, cada día debemos estar en contacto con Dios a través de la oración, es un diálogo directo que nos ayuda a estar cerca de Cristo, también debemos ayunar de todas aquellas cosas que nos extravían el camino que nos conduce hacia el Reino de los cielos, mantengámonos firmes en la fe que profesamos, pidamos al Espíritu Santo que nos aumente la fe y que protejamos siempre su llama, es la que nos va ayudar a caminar por el sendero que nos señala, cuando estemos cerca al Señor contémosle nuestras dificultades y problemas que nos agobian, nos entristecen, solo a su lado seremos felices, libres de tantas ataduras que no nos dejan » ver comentario
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Catalina
Catalina

hace 6 horas, 42 minutos
Excelente comentario acerca de la lectura. Realmente siento que aún tenemos una fe muy débil y por ende en algunas situaciónes que nos presenta la vida no sabemos como hacerle frente y todo por falta de fe. No se preocupe por el olvido del día de la Virgen. No somos prefectos. P
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davids
davids

hace 4 horas, 34 minutos
No lo sienta Padre Enrique. Me ha encantado este texto. Como me he sentido reflejado...y a tantos he visto en el...gracias.
Un abrazo
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