Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

Queridos amigos:

Por primera vez Jesús está solo y no es el protagonista de la narración. El tetrarca Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, confunde a Jesús con Juan Bautista resucitado. Muchos dirigentes en el mundo siguen confundiendo a Jesús con un dios hecho a la medida de sus intereses.

La descripción del martirio de Juan muestra la crueldad a la que llegan los poderosos para hacer callar la conciencia crítica de los profetas de todos los tiempos. También esta macabra crueldad es un signo premonitorio de lo que les espera a Jesús, a los discípulos y a todos los que se tomen en serio la opción por la vida como base fundamental del reinado de Dios.

Jesús se ha vuelto un personaje famoso y cada cual da su opinión sobre él según sus expectativas.

Y esas opiniones llegan hasta el rey Herodes, que, como muchos, piensa que es Juan Bautista resucitado. La muerte violenta del pariente de Jesús se convierte en un aviso de lo que va a ocurrir con el mismo Jesús y sus discípulos. Su misión les acarreará la hostilidad, la persecución y la cárcel e incluso la muerte violenta.

El Papa Francisco hace referencia con frecuencia a los mártires cristianos de hoy día y afirma que son más numerosos que en los primeros siglos del cristianismo.

¿Por qué hay tanta intolerancia en el mundo? ¿A quién hacen daño los cristianos al practicar su fe rezando y siendo caritativos con los pobres?

Hay muchas clases de martirio, empezando por la incomprensión y crítica de quienes están más cerca de nosotros como son nuestros parientes, amigos y hasta los propios padres. Qué hacer ante quien nos critica o se burla de nosotros. Ciertamente no siempre el plantarles cara y empezar a discutir es lo mejor, pues todos queremos tener razón y saber más que el otro. Como ya nos advierte el mismo Jesús: “por sus frutos los conoceréis”.

Hemos de ser coherentes con lo que decimos, no hablar de una cosa y después hacer lo contrario. Ese es el primer paso que hay que dar. Evangelizar no quiere decir tener éxito, sino dar testimonio y sembrar. Algún día la verdad saldrá a flote y dará su fruto. El amor nunca es estéril. El día y la hora de recoger los frutos sólo Dios la sabe.

Vuestro hermano en la fe.

Carlos Latorre

carloslatorre@claretianos.es

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