Comentario al Evangelio del

Fredy Cabrera, cmf

Apreciados hermanos y hermanas:

En el día de los apóstoles Felipe y Santiago estamos llamados a reforzar nuestra identidad cristiana. Ahondar en nuestras raíces nos dará la garantía de que vamos por buen camino o bien nos ayudará a evaluarnos. Seguimos a Jesús el campesino de Nazaret («pobre entre los pobres»), que se apuntó para ser un profeta itinerante anunciando buenas nuevas a los marginados y empobrecidos. Aquel que, en un espacio comunitario pequeño, estableció relaciones igualitarias (de dignificación) para derribar las estructuras sociales de poder imperante (incluído el patriarcado).

Somos discípulos y discípulas de aquel que, a precio de su vida, buscó la transformación y liberación de su pueblo. Convencidos de que tenemos el espíritu del crucificado-resucitado, hemos de continuar multiplicando los espacios donde seamos capaces de defender y dignificar la vida en todas sus formas (incluida la vida de la Madre Tierra).

El riesgo que corremos como Iglesia es el de olvidar a qué Jesús seguimos o relativizar su causa. En el evangelio Jesús se presenta ante sus discípulos como «el camino, la verdad y la vida», es decir, la ruta para conocer al Dios encarnado en nuestra historia.

Todavía hoy, nos asalta la duda como a Tomás o la incertidumbre como a Felipe pero, con mayor claridad, debemos orientar nuestra brújula hacia un estilo de vida sencillo y solidario. Sepamos con certeza que toda experiencia de liberación y dignificación será como la «hoja de ruta» que nos hará continuadores del reino inaugurado por Jesús.   

Fredy Cabrera
Misionero Claretiano