Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, cmf

Queridos amigos y amigas:

“Si yo expulso los demonios por el poder de Dios, es que el reino de Dios ya ha llegado a vosotros”, dice Jesús en el evangelio. Toda su vida revela que actúa con el poder de Dios para hacer que el bien reine en este mundo. Pero algunos no quieren de ninguna manera que Dios reine, por eso levantan calumnias contra Jesús.
La escena del evangelio de hoy es una muestra de lo que significa juzgar a alguien injustamente, sin tener en cuenta si es verdad o no lo que de él se dice. Lo único que se pretende es hacer daño.

Seguramente alguna vez en nuestra vida también nosotros hemos experimentado acusaciones falsas sobre lo que hemos hecho o hemos dicho. ¡Y cuánto nos duelen esas palabras! ¡Y cuánto daño causan en la comunidad! El Papa Francisco con cierta frecuencia hace referencia a los pecados de la “lengua que mata”. Y nos sugiere que una penitencia cuaresmal muy oportuna es: “Antes de hablar mal de otro ¡muérdete la lengua!”

Os cuento esta anécdota: "¡Qué sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero!", le comentó una mujer a su marido. "Quizás necesita un jabón nuevo, ojala pudiera ayudarla a lavarlas", decía, mientras el marido la miraba sin decir palabra.

Cada dos o tres días, la mujer repetía el mismo discurso parada frente a la ventana, viendo cómo tendía la ropa su vecina.

Un mes después la mujer se sorprendió al ver a su vecina tendiendo sábanas blancas como nuevas, ¡inmaculadas! De inmediato, le comentó a su esposo: "¡Mira, al fin aprendió a lavar su ropa nuestra vecina, ¿Quién le habrá enseñado?"

A lo que el marido respondió: "Nada de eso, querida, lo que pasó fue que hoy me levanté más temprano y limpié los vidrios de nuestra ventana".

El Señor pide nuestra colaboración para construir en este mundo el reino de Dios. Somos débiles, somos pecadores y fallamos mil veces.  Pero este tiempo de Cuaresma nos invita todos los días a revisar nuestros pensamientos, palabras y acciones para que Dios reine en nuestro corazón. 

Un vaso de agua dado por su amor es ya un paso adelante del reinado de Dios en esta tierra, donde el dinero y el interés son los que mandan.

Vuestro hermano en la fe
Carlos Latorre
Misionero Claretiano
carloslatorre@claretianos.es

Comentarios
Ver 19 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.