Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

Cuando estaba todavía lejos

Esta parábola contiene toda la verdad de la vida humana, de sus relaciones con los demás y con Dios, de su inclinación al pecado, pero también de su capacidad de escuchar dentro de sí, de reconocer errores y de reconciliarse consigo mismo, con los demás y con Dios, recuperando así la propia dignidad. Todos podemos leernos en ella.

Todos tenemos la inclinación a disponer de manera egoísta y sin agradecimiento de la parte de la herencia que nos toca: nuestra libertad, nuestros talentos, nuestras posibilidades reales. Tenemos derecho a ello, es verdad, pero no debemos olvidar que la herencia es don, y que no podemos ni debemos desgajarla de sus raíces, sino usarla con responsabilidad. El hijo menor, como tantas veces nosotros, no lo hizo así: tomó lo suyo y cortó con la fuente de esos bienes, para disponer de ellos a su antojo. Rompiendo con sus raíces, usándolos de manera arbitraria, egoísta, irresponsable esos bienes reales no dan frutos, se agotan en sí mismos, son incapaces de darnos la verdadera felicidad que brota de una vida vivida con sentido. Entregados a nuestros deseos nos exiliamos de nuestra verdad más íntima, abdicamos de nuestra propia dignidad. Así puede entenderse la situación del hijo menor, convertido en pastor de cerdos, servidor de las dimensiones inferiores e impuras, y además hambriento. Pero incluso en la situación de mayor postración, el ser humano es capaz de escuchar las voces que en su interior le llaman a su verdad. En el caso de la parábola es la voz que le recuerda que es hijo, que tiene una casa, que sólo allí puede saciarse de esas hambres que no son sólo de pan. “Entrar dentro de sí” es un movimiento que todos podemos y debemos hacer, para tratar de escuchar esas voces que nos llaman a volver a casa. El camino de vuelta es el de una profunda transformación interior, en la que el que quería vivir sólo para sí descubre que la vida adquiere sentido sólo si se está dispuesto a servir, y que en ese servicio es dónde el ser humano vuelve a vestirse con los trajes que reconocen su dignidad de hijo. La verdadera oración (“entrar dentro de sí”) lleva a la servicio, y éste a la fiesta: el reencuentro alegre con el Padre y con los hermanos. Es verdad que a veces los hermanos no quieren reconciliarse. El hijo mayor, que representa a los fariseos, y, en general a todos lo que se consideran justos y condenan sin misericordia a los pecadores “oficiales” (olvidando de paso su propio pecado), se niega a participar en la fiesta, porque no considera posible el arrepentimiento de su hermano, ni justo el perdón generoso del Padre. Deberíamos meditar en esto. No sólo somos como el hermano menor, que se aleja (pero vuelve), sino que con frecuencia nos parecemos al mayor, que no se acerca: si nos negamos a perdonar y a reconciliarnos, nos quedamos fuera de la fiesta, aunque vayamos todos los días a Misa.

El centro de la parábola es el padre, que vio al hijo menor “cuando estaba todavía lejos”. Dios no nos espera sentado: sale al encuentro (un Dios “en salida”), se anticipa, nos busca, como Buen pastor. Sale en busca del hijo menor, cuando estaba aún lejos, y del mayor, que estando en casa se aleja en su corazón por su falta de misericordia.

Dios nos llama (suya es esa voz que suena dentro de nosotros), nos llama a la conversión, sale a buscarnos (en Jesucristo, que ha ido hasta el extremo exilio de la muerte), nos reconcilia, nos perdona, nos devuelve nuestra dignidad. Pero también nos llama a reproducir en nosotros esa misma actitud de misericordia que renuncia a condenar a aquellos que, estando alejados, están tal vez sintiendo ya el hambre de la vuelta a casa, o entrando ya dentro de sí, o de camino, o si nada de eso es así ?¿quién puede juzgarlo??, es sin embargo seguro que ese al que juzgo es alguien a quien el Padre espera con los brazos abiertos, para ponerle un anillo y un vestido nuevo y organizar una fiesta, tan pronto como vuelva a casa.

Comentarios
Jose del Carmen
Jose del Carmen

hace 4 semanas
el problema inicoa con la sobervia y el afan del dinero Un hijo cuando exige la herencia aun estando vivo el Padre. Es triste el drama pero muy común. Esa idea de "adueñarce", y tener la emancipación impulsada oor este afán.
es curioso que los familiaes cuando ven un hijo/hermano en esa actitud, le dan su parte y se va. Nadie le sigue ni le exige nada, no discuten no hay contacto ni visual ni verbal. Al final El solito regresa.
lo otro curioso es que regresa porque en su MENTE aunque turbada aun existe el buen testimonio de vida del Padre que no es un abusador, no es un maltratador sino que trata dignamente a las personas y con la justicia.
son elementos de la parabola de estudio
Lo que me queda de tanto que se aprende es que cuanto daño hace un Padre que no ha dejado un buen ejem » ver comentario
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Luz Marina
Luz Marina

hace 4 semanas, 1 día
El Padre es misericordioso y nos ama con un amor infinito, no importa cuanto nos hayamos alejado de Él., si nos arrepentirnos de corazón, siempre saldrá a nuestro encuentro.
Estamos a tiempo de heredar la vida eterna, busquemos ese perdón y hagamos lo que Cristo manda, id por todo el mundo y predicado el evangelio.
Los invito a prepararse en el ecumenismo para poder difundir la palabra con fundamento bíblico, hazlo en youtube Padre Luis Toro o en www.escuela de Biblia.com
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Marlene
Marlene

hace 4 semanas, 1 día
Reflexión:
Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido.

Parábola del hijo pródigo.
Ambas Sagradas Escrituras de la Palabra de Dios nos habla del perdón de nuestros pecados que Jesús nos guía como ovejas a su rebaño sin perder ninguna de vista y si una se desvía la vuelve a poner en el camino correcto porque nos ama y nos comprende.Es paciente y misericordioso cuando nos arrepentimos de corazón.
Él nos da la bienvenida siempre.
Dándonos la oportunidad de comenzar nuevamente dejando todo pecado atrás, tristezas y temores renovandonos en su Fé que nos ilumina nuestro corazón y nuestros pasos para seguir caminando junto a él y a nuestra Madre Santísima Virgen María con la Esperanza de ser cada día mejores en la vida al estilo de Jesús sin rencores, ni envidia, ni eg » ver comentario
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Hermlnla
Hermlnla

hace 4 semanas, 1 día
La misericordia de Dios es infinita.Gracias por su ternura y compasion para sus hijos , para quienes andamos lejos o cerca , El siempre esta ahi saliendo al encuentro.
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victoriasnchez
victoriasnchez

hace 4 semanas, 1 día
Sentirnos autosuficientes nos aisla , y nos aleja de los demás.
Solo el reconocimiento de cuánto nos ha sido dado nos lleva a comprender en que medida nos pertenecemos unos a los otros
El hijo mayor,en su rectitud y cumplimiento,no supo celebrar
que" todo era suyo";mientras que el menor no pudo más que
recibirlo lleno de asombro en su indigencia. El agradecimiento,
por tanta ternura inmerecida, lo que nos permite,participar en
el anhelo de Dios:que nadie esté solo en la vida,que nadie esté sin cariño.
(Salmo 102)El Señor es compasivo y misericordioso.


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Myriam
Myriam

hace 4 semanas, 1 día
La clave para entender la parábola del hijo pródigo es la inmensa bondad del padre - Es decir de DIOS - que perdona y olvida lo que hizo su hijo y lo admite de nuevo en el hogar con un gozo y una alegría incontenibles . Con ésta actitud del padre contrasta la del hrermano mayor , todo un ejemplo de raquitismo y pobreza espiritual .
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Alicia
Alicia

hace 4 semanas, 1 día
Perdón y misericordia¡¡¡

Así es nuestro Padre como lo muestra la parábola.

Bienaventurados todao los que reconociendo su falta, regresan y piden perdón, porque serán acogidos y perdonados.

Señor, Padre Celestial, gracias por esta palabra.
envía Señor tu espíritu que nos ayude a comprender cuanto nos amas y nos quieres en tu reino.

Señor pido por la iglesia en esta tierra, condúcenos y para que seamos firmes y unidos en tu palabra. Amen.
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Serafin
Serafin

hace 4 semanas, 1 día
Quiero emular la prodigalidad del Padre eterno, aplicándola en mi vida diaria. Seguiré luchando por mis ideales.
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El campanero
El campanero

hace 4 semanas, 1 día
Porqué nos falta la confianza en el Señor,si El de sobra nos tiene demostrado que es compasivo y misericordioso.Que si nos arrepentimos de nuestros pecados,lo olvida totalmente y además nos recompensa con su gracia
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Carmen
Carmen

hace 4 semanas, 1 día
"El Señor es compasivo y misericordioso"
Dios nos ama. Él nos espera y nos perdona siempre ¿hemos pensado suficientemente en esta realidad? No solamente "tolera"nuestros errores,sino que estos aunque sean grandes,no menoscaban la fidelidad de su amor.
Dios paga nuestras infidelidades con más amor, con una gran fiesta.
Sólo nos pide que recapacitemos y volvamos a Él, que seamos sencillos, humildes y confiados...entonces nos restaura, nos purifica y va transformando nuestro pobre corazón.
Cuanto más puros y limpios de corazón seamos, más bien haremos a nuestras familias,a nuestros amigos,compañeros... el bien es proporcional a la pureza,no a la cantidad de cosas que hacemos.
Hemos de pedir a Dios un corazón humilde y contrito para ser capaces de reconocer nuestras faltas,a » ver comentario
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Nelly Vallejo
Nelly Vallejo

hace 4 semanas, 1 día
El evangelio de hoy 23 de marzo, nos invita a no temer regresar donde el Padre, porque en su corazón solo alberga la misericordia, el perdón, la compasión y el amor, caminemos hacia él con un corazón arrepentido, lleno de tristeza y de dolor por haber caído sin necesidad en la tentación y haber cometido faltas muy graves, las cuales nos alejan de ese cariño fraternal que Dios nos regala constantemente, no desconfiemos del Padre Celestial que siempre está dispuesto a perdonarnos y acogernos en sus brazos, enseñemos a los demás que siempre seremos perdonados por el Señor, no nos dejemos intimidar ni atemorizar que Dios es vengativo y castigador, porque no es así, dejemos que el Señor nos reciba con nuestras debilidades, fragilidades y pecados, él sabe de qué estamos hechos, p » ver comentario
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Enrique Calero
Enrique Calero

hace 4 semanas, 1 día
Cuánta verdad encierra el mensaje que lleva la parábola del hijo perdido en el bajo mundo...en el Evangelio de hoy claramente aflora la Compasión y la Misericordia del Señor...en verdad Dios es puro amor y perdona nuestros pecados e infidelidades. ..mientras Dios nos de la oportunidad de vivir seamos consecuentes con Él. .arrepintamonos de haber cometido pecado y convirtamonos definitivamente entregandonos a Dios...inclinemonos por el bien. . no caigamos en la tentación de Satanás que siempre está al acecho para aprovecharse de nuestra debilidad..hagámonos fuertes espiritualmente para vencer las corrientes del mal...disponemos de las armas como son los mandamientos emanados de Dios. .cumplamos a cabalidad con sus preceptos dando ejemplo a nuestros hijos y por ende a la sociedad en » ver comentario
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Daniel
Daniel

hace 4 semanas, 1 día
Hermosa parábola la del Padre Misericordioso. Cantad al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia!!!...
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José Manuel
José Manuel

hace 4 semanas, 1 día
«Me levantaré, iré a mi padre y le diré:

Vemos la misericordia, la nota distintiva de Dios Padre, en el momento en que contemplamos una Humanidad “huérfana”, porque desmemoriada no sabe que es hija de Dios. Cronin habla de un hijo que marchó de casa, malgastó dinero, salud, el honor de la familia... cayó en la cárcel. Poco antes de salir en libertad, escribió a su casa: si le perdonaban, que pusieran un pañuelo blanco en el manzano, tocando la vía del tren. Si lo veía, volvería a casa; si no, ya no le verían más. El día que salió, llegando, no se atrevía a mirar... ¿Habría pañuelo? « ¡Abre tus ojos!... ¡mira!», le dice un compañero. Y se quedó boquiabierto: en el manzano no había un solo pañuelo blanco, sino centenares; estaba lleno de pañuelos blanco » ver comentario
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Jose Manuel
Jose Manuel

hace 4 semanas, 1 día
Comentario al Santo Evangelio de hoy, 23/03/2019.

¿Había olvidado al hijo (el Padre al hijo Prodigo)? No nunca el Padre, con paciencia y amor, con esperanza y misericordia, no había dejado ni un momento de pensar en él, y cuanto lo ve estando todavía lejos corre a su encuentro y lo abraza con ternura, la ternura de Dios, sin una palabra de reproche ha vuelto. Y está en la alegría del Padre. Dios siempre nos espera debe de encontrar en nosotros la valentía de volver a Él, sea cual sea el error, sea cual sea el pecado que haya en nuestra vida.
Pregunta: ¿Soy yo ese joven egoísta que derrocha el sudor de su Padre, y ese otro hermano envidioso y bobo, que no se ha enterado de que todo es suyo para disfrutarlo? La bondad y misericordia del Padre con mayúsculas divina todo lo » ver comentario
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