Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

Recibir el Reino de Dios como un niño es tener una capacidad de dejarse sorprender por lo que el Señor nos regala cada día, de todo lo que Él hace por nosotros. El pasaje del libro del Eclesiástico que leemos hoy lo deja muy claro: “…revistió (a los humanos) de una fuerza como la suya y los hizo a su propia imagen […] Los llenó de ciencia y entendimiento, y les enseñó el bien y el mal […] Puso su mirada en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras […] Estableció con ellos una alianza eterna, y les enseñó sus decretos”.

Pero aún así, nos cuesta ser agradecidos con Dios. No acabamos de creer que con lo que Él nos da, nos sobra y nos basta; y buscamos la felicidad en otros lugares, sin darnos cuenta que la tenemos más cerca de lo que pensamos. No siempre tenemos una mirada de niño, como la que alaba Jesús en el evangelio de hoy. Una mirada de niño no es una mirada infantil, sino una mirada limpia, alegre, sincera, abierta, que se deja sorprender.

Déjate sorprender hoy por lo que el Señor te va a regalar en esta jornada. En este sábado, donde el ritmo de trabajo es menor, aprovecha para mirar la realidad de otro  modo, más reposadamente, fijándote en los detalles de los acontecimientos ,de las personas y de los sentimientos de tu interior. Mira con inocencia, con bondad, con agradecimiento. Contempla la vida como hizo María, con una mirada de fe, de amor, de corazón limpio, de niña.

En breve comenzamos la Cuaresma, tiempo de entrenamiento espiritual, de calentar motores, de volver la mirada al Señor. Preparémonos con la actitud de niño, es decir, de aquel que cree que es posible, porque está abierto a la novedad y a la sorpresa de Dios.

Vuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf

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