Comentario al Evangelio del

Eguione Nogueira, cmf

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

«Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad; por ella algunos recibieron sin saberlo la visita de unos ángeles» (Heb 13,1-2). La hospitalidad es un tema muy importante en la Sagrada Escritura. El propio Cristo nos dirá que al final de los tiempos «fui forastero y me hospedaste» (Mt 25,35). No puede ser diferente en nuestras parroquias y comunidades. Es parte integrante de la misión de cualquier comunidad cristiana que desea ser fiel al Evangelio.

Alguien ha dicho que la Iglesia es la única organización que existe principalmente para el beneficio de aquellos que no pertenecen a ella. Eso significa que la hospitalidad cristiana, diferentemente de un club cualquiera, no significa ser amigable con nuestros amigos y la gente que aparenta, piensa y habla como nosotros, sino tender la mano a los extraños, a aquellos que no participan en nuestras comunidades. La eucaristía no pude ser una experiencia privada y anónima que hace de la llamada a dar la bienvenida a un extraño algo irrelevante. No. La eucaristía tiene la hospitalidad en su centro. Es Dios que nos espera y nos acoge y nos invita a hacer lo mismo.

Para la hospitalidad no hace falta mucho esfuerzo: basta que uno persevere en el amor fraterno. Cuando acogemos las personas, sin hacer distinción, puede ser que estamos siendo visitados por ángeles. Y la hospitalidad empieza en nuestra casa. Quien vive bien su matrimonio, por ejemplo, cuando existe la acogida y respeto mutuo, la pareja está ejerciendo el don divino de la hospitalidad.

El ejemplo contrario a la hospitalidad encontramos en la actitud de Herodes. No le importa el valor que tiene la vida de las personas. Aunque ofrezca un banquete a sus invitados, el prestigio, su sed de poder y su soberbia le hace tomar una decisión perversa: quitar la vida inocente de un hombre.

Pidamos al Señor que nunca nos deje insensibles a los demás, especialmente a los que más necesitan. Que el amor al dinero o cualquier otro ídolo no nos impida de ser casa de acogida a todos los necesitan nuestra mano tendida, un abrazo acogedor o una palabra de esperanza.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

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