Comentario al Evangelio del

Eguione Nogueira

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

El Evangelio de hoy nos sitúa con Jesús y sus discípulos al otro lado de la orilla, es decir, un ambiente ajeno, con personas totalmente esclavizadas por las fuerzas del mal, poseídas por espíritus inmundos.

La situación del hombre poseído que vino al encuentro de Jesús era de total marginación, como es posible imaginar a partir de los datos que el Evangelista nos presenta: «ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras» (Mt 5,3-4). Él ya no tenía dominio sobre su conciencia, por eso su actitud de extrema agresividad.

La praxis de Jesús ha sido siempre de acogida hacia personas que vivían en situaciones de marginación y de condenación a los espíritus malignos que robaban la libertad de las personas. No podría ser diferente con este hombre acongojado por las fuerzas del mal. Jesús le restituyó la dignidad humana, liberándolo de las fuerzas del mal.
La actitud de Jesús nos lleva a contemplar un Dios que nos quiere libres, sin comprometimientos con «espíritus impuros», sino comprometidos con su Reino. Cristo nos invita a ir a otras orillas de nuestro tiempo y, sin miedo, adentrar en las regiones donde impera la muerte, sea por las adicciones, la violencia, la trata de personas, el trabajo esclavo u otras situaciones, expulsando los males que ningunean y matan la vida.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf
eguionecmf@gmail.com

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