Comentario al Evangelio del

CR

Yugo llevadero y desagobio

Isaías sigue anunciando la fidelidad de Dios. Nos pide que caminemos por sendas de justicia, que busquemos los signos de Dios en nuestra historia, que no desconfiemos nunca. La confianza del profeta en su Dios es total. Nos pide que nos abandonemos confiadamente en los brazos de Dios, con la consciencia y la seguridad de que Él guiará nuestros pasos. Esta es nuestra liberación. Pero no nos  eximirá de los dolores del camino que también -experimentados en los brazos de Dios- son rasgos liberadores. Por eso dice Isaías: ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá!.

Nuevamente al recitar el salmo encontramos un canto de esperanza en la acción de Dios que reconstruye a su pueblo. La misericordia de Yahvé es infinita, Él guarda a su gente –los que confían en Él, los que cuentan con Él en sus vidas-, los levanta y le muestra su poder liberador.

Ante toda situación de opresión y de angustia Jesús nos proporciona la calma, la serenidad y el sosiego. Sus palabras tendrían que estar en los encabezados de nuestras agendas, iluminando esos espacios que sobrecargan nuestro día a día.

Estamos en tiempo vacacional para muchos, pero para otros tantos el ritmo de trabajo continúa y quizás acusado por la carga de todo el año. A unos y otros el Maestro nos invita a descargar nuestros agobios en Él, aprendiendo la clave de Su mansedumbre: el amor por encima de todas las cosa. ¡Qué diferente sentimiento hacer las cosas en situaciones difíciles cuando contamos con la presencia de un amigo en el que descansar y que por encima de todo nos manifiesta su amor desagobiándonos. ¡Cuánta humanidad en estas palabras de Jesús: Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera!

En este momento de mi vida, ¿qué significa cargar con el yugo de Jesús? ¿Qué responsabilidad tenemos respecto de los yugos de nuestros hermanos? ¿Soy consciente de la fuerza del amor para flexibilizar y serenar las situaciones de stress? Que el Espíritu Pacificador serene nuestras vidas y nos capacite para serenar las de nuestros hermanos más intranquilos, más cansados, más tristes. Como dijo Gandhi: “¡Hombre! no pierdas la fe, no descanses. El mundo se oscurecerá y tú verterás luz sobre él y disiparás las tinieblas…¡Hombre! no descanses; procura descanso a los demás. 

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