Comentario al Evangelio del

Jaime Aceña Cuadrado, cmf

Queridos hermanos:

Hoy es  día propicio para mirar a Cristo crucificado. Jesús dialoga a fondo con los judíos, antes de padecer: se identifica con el Padre; eso escandaliza a los judíos porque son de aquí abajo. "Si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados". 

Jesús muestra el misterio de Dios en lo que enseña, en cómo vive, también en la cruz: "Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, reconoceréis que yo soy y que no hago nada por mi propia cuenta" (Evangelio). Consecuencias:

  • La Salvación viene del Amor obediente de Cristo crucificado; para nosotros la cruz no es una insignia, ni necedad "sino memoria de Aquel que se hizo pecado" para liberarnos (Papa Francisco). El Hijo del Hombre ha sido elevado para que todo el que cree en Él tenga Vida Eterna. 
  • En el diálogo que mantuvo Nicodemo con Jesús impresiona el compromiso del Padre por nuestra Salvación: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna". 
  • La relación "premio o castigo" no son suficientes para nuestra conversión. Hoy la liturgia nos invita a mirar al Crucificado, porque su amor clavado nos impulsa a corresponderle: 
    "Contemplo "la Serpiente" bendecida, levantada en la cruz como estandarte: sacramento y misterio, he de mirarte con una fe total y agradecida; antídoto y salud, fuente de vida.
    Quiero acercarme a Ti, y manifestarte mi nada, mi pobreza; y regalarte un beso como flor en cada herida.
    Quisiera penetrar por esas puertas espléndidas en sangre, siempre abiertas, en el Santuario inmenso de tu amor, comulgando con tu gloria y tu dolor; y en tu fuego quemarme, transformado en testigo de un Dios crucificado por Amor. Amén". (Rafael Prieto).
  • O la plegaria "anónima" más conocida:
    "No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido  para dejar, por eso de ofenderte.
    Muéveme, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido... muévenme  tus afrentas y tu muerte...
    Muévenme, al fin de tal manera, que aunque no hubiera cielo yo te amara y aunque no hubiera infierno te temiera".

Y en el horizonte tu Pascua, Señor, tu Victoria sobre el pecado y la muerte...todos los bautizados resucitaremos contigo en la Noche Santa.

Fraternalmente:   
Jaime Aceña Cuadrado cmf

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