Comentario al Evangelio del

Carlos Latorre, Misionero Claretiano

Queridos amigos:

Todos deseamos vivir esta Cuaresma como algo muy provechoso para nuestra vida espiritual. Y la mejor guía para conseguirlo lo tenemos en la santa Biblia, en los textos que nos propone la liturgia.

El profeta Isaías nos dice: “Dejad de hacer el mal,  aprended a hacer el bien.   Buscad la justicia, socorred al oprimido,  proteged el derecho del huérfano,  defended a la viuda”. ¡Buen programa para estos días de penitencia cuaresmal!

El evangelio nos presenta las controversias de Jesús con los distintos grupos  de judíos que rechazaban sus enseñanzas. Leían la Biblia, que ellos llamaban la Torá,  pero no ponían en práctica sus enseñanzas.

Nos sorprende la vanidad y la ostentación de estos maestros de la Ley, la incapacidad para distinguir lo importante de lo secundario. Se habían olvidado de que la religión es también cuestión del corazón, tanto en su relación con Dios, como en su relación con el prójimo.

Jesús respetó la Ley de Moisés, pero también destapó la hipocresía de los doctores y maestros que la enseñaban: ataban cargas pesadas sobre los hombros de los demás, pero ellos no arrimaban ni un dedo para llevar esas cargas. Decían a los demás lo que tenían que hacer para agradar a Dios, pero ellos dejaban a Dios de lado.

¿Se dan todavía hoy entre nosotros este tipo de situaciones? Por supuesto. La condición humana es muy parecida en todas partes y en todas las épocas de la historia, por eso la hipocresía también puede estar presente hoy entre nosotros cristianos. Es tiempo de Cuaresma,  es la ocasión propicia para hacer un buen examen de nuestras actitudes y sentimientos. Y, por supuesto, con la gracia del Señor, intentar cambiar, pues en el esfuerzo está el mérito.

Hay una fábula que ilustra este plan de superación. Se titula “Los dos lobos”:“Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida.

Los niños le preguntaban curiosos sobre muchas cosas: cómo ser buenas personas, por qué había personas malas, por qué tenían intenciones no muy buenas y engañaban, etc.

El viejo cacique les dijo: "Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí; es entre dos lobos. Uno de los lobos es: maldad,  ira, envidia, rencor, avaricia, arrogancia, mentira, orgullo... El otro es: bondad, alegría, paz, amor, humildad, dulzura, generosidad, amistad, compasión.

Esta misma pelea está ocurriendo dentro de vosotros también niños, y dentro de casi todos los seres humanos de la tierra." Lo pensaron un minuto, y uno de los niños le preguntó: "Abuelo, ¿cuál de los dos lobos ganará?" Y el viejo cacique respondió: “simplemente... el que tú alimentes, hijo mío".

Es un cuentito, pero cuánta verdad encierra si lo queremos aprovechar. ¿Qué virtudes me he propuesto cultivar en esta Cuaresma?

Vuestro hermano en la fe
Carlos Latorre
Misionero Claretiano
carloslatorre@claretianos.es

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