Comentario al Evangelio del

José Mª Vegas, cmf

Nuestra relación con  Juan el Bautista

Esta segunda semana de Adviento ha estado dominada por la figura de Juan, el precursor. Los grandes acontecimientos, los que deciden la historia, siempre vienen precedidos de signos premonitorios, de otros acontecimientos que preparan y posibilitan el advenimiento de aquellos. En la historia de la salvación sucede otro tanto. Aquí esos “signos premonitorios” que preparan el gran acontecimiento de Cristo son otras personas, hombres y mujeres sencillos, del pueblo, como Isabel, José, María, y profetas como Juan. Si los primeros, y sobre todo María (que llena la escena de la tercera semana de Adviento), hacen posible la aparición de Jesús en el mundo (su encarnación y nacimiento), Juan, el precursor, ocupa un lugar especial en esta larga preparación del cumplimiento de las promesas, pues él abre el camino de la aparición pública de Jesús y de su ministerio. La figura de Juan es imprescindible en la experiencia de fe. Siempre hace falta un Bautista, un mediador que nos señala proféticamente “éste es el Cordero de Dios”. Y si lo fue en tiempos de Jesús, allá en Galilea, lo sigue siendo también ahora, en la experiencia de fe y de encuentro con Cristo de cada uno de nosotros.

Naturalmente, estamos muy inclinados a soñar en una relación directa, sin mediadores. Es, por ejemplo, muy natural pensar que “si yo hubiera vivido en tiempos de Jesús…”, imaginando la fascinación por el contacto con Jesús, un discipulado modélico, una entrega sin condiciones a la causa del Maestro. Sin embargo, la prueba de fuego de cómo sería (y cómo es) realmente mi relación con Cristo, está en comprobar cómo es mi relación con sus mediadores. Y para reconocer a los mediadores de Jesús es preciso tener un espíritu abierto y elástico. Porque somos muy dados a poner condiciones y establecer marcos rígidos a la mediación de Dios. Nos lo recordaba ayer la amarga queja de Jesús. Los escribas esperaban que Elías precediera la venida del Mesías y tenían razón, pero no supieron descubrirlo en Juan el Bautista. En nuestro entorno existen sin duda mediadores que hacen para nosotros de Juan el Bautista. A veces es fácil reconocerlos. Pero no siempre estamos tan bien dispuestos. “Si yo hubiera vivido en tiempos de Jesús y hubiera podido encontrarlo personalmente…” ¿Cuál hubiera sido mi relación con él? Es posible saberlo, observando la relación que tengo con los “precursores” que me rodean. No hace falta que sean grandes personajes de la historia, pueden ser las personas que me rodean cotidianamente. A Elías, en la persona de Juan, lo trataron a su antojo, y lo mismo hicieron con Jesús.

Se acerca la Navidad, Dios viene a nuestro encuentro una vez más. ¿Cómo estoy dispuesto a recibirlo? Si quiero responder a esta pregunta con realismo, sin ensoñaciones, tengo que examinar cuál es mi relación con los precursores que Dios me envía, mi capacidad para reconocerlos y acogerlos.

Saludos cordiales
José M.ª Vegas cmf

Comentarios
José Manuel
José Manuel

el 15/12/17
EL AMOR ES UNA NECESIDAD HUMANA. No hablamos del amor romántico, que, por supuesto, también es importante, sino de un amor superior que hace que mostremos interés sincero por el bienestar de los demás hasta el punto de sacrificarnos por ellos. Es el amor que nos enseña Jesucristo en las Santas escrituras y que el comparte con todos nosotros, Fíjese en esta hermosa descripción del amor: “El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño. No se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, todas las espera, todas las aguanta. El amor nunca falla. No hablamos del amor romántico, que, por sup » ver comentario
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Gregorio
Gregorio

el 15/12/17
Tal como dice D. José Mª Vegas en su comentario de hoy: “La figura de Juan es imprescindible en la experiencia de fe. Siempre hace falta un Bautista, un mediador que nos señala proféticamente “éste es el Cordero de Dios”. Y si lo fue en tiempos de Jesús, allá en Galilea, lo sigue siendo también ahora, en la experiencia de fe y de encuentro con Cristo de cada uno de nosotros.”.
Hoy en dia, necesitamos más que nunca figuras como la de Juan el Bautista y cada uno de nosotros podríamos y podemos ser esa figura, para anunciar al mundo a todos los hermanos que nos rodean la segunda venida del Señor, pero para ello, no podemos reducir nuestra vida espiritual al “YO creo” , “YO necesito”, “YO me preparo a mi medida y a mi gusto”, “YO rezo mucho”, puesto que s » ver comentario
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Miguel Angel
Miguel Angel

el 15/12/17
O Dios restauranos que brille tu rostro y nos salve, dice el salmo. Y en el Evangelio termina diciendo Jesus , el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos, Dios mismo padece cada vez que le pedimos que nos restaure, Cristo murió en la Cruz para podernos restaurar y salvar. Nosotros somos los vasos de barro estropeados por el pecado y le pedimos hoy en el Salmo al alfarero que nos restaure, o Dios restauranos que brille tu rostro y nos salve. Adviento es tiempo de proponerse arrepentirse y pedir perdón por tantas veces que nos tiene que restaurar nuestro alfarero. Adviento es tiempo de proponerse desde ya no pecar para no tener que ser restaurados por Cristo en la Cruz. Perdón por restaurarnos tantas veces Señor.
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Mercedes S
Mercedes S

el 16/12/17
Ven señor Restáuranos y siempre confiando en tus palabras Dios de Amor y Dios de paz que viviremos siempre con tu misericordia y tus Grandes bendiciones para todos
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Nelly Vallejo
Nelly Vallejo

el 16/12/17
El evangelio de hoy 16 de diciembre, nos invita para que reconozcamos la fuerza que tienen las palabras de Dios en la persona de su Divino Hijo Jesús, no podemos caer en la negación del Señor, sabiendo que solo a los pies de Cristo podemos tener la felicidad completa, Jesús, camina junto a nosotros, solo debemos confiar y esperar en su amor, compasión y misericordia, el Señor nos ama hasta el infinito, esperemos siempre la respuesta de Jesús, es el amigo que nunca falla, en él no hay ni engaño ni traición, con su ejemplo de vida ha mostrado que como fieles testigos del Padre, estamos llamados a seguir sin miedo ni temor sus preceptos, Cristo viene para salvarnos, para darnos la salvación eterna, para redimirnos con Dios Padre, nos perdona nuestras faltas y pecados, aceptemos que » ver comentario
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M.calero
M.calero

el 16/12/17
María es en estos días, la protagonista de este maravilloso tiempo de espera que es el Adviento. Pensando en ella, me di cuenta de que el primer Sagrario que ha habido en el mundo , ha sido su Bendito vientre.
Vale la pena que, en estos días, preparemos nuestro corazón, para que cuando recibamos al Señor, sea también un pequeño Sagrario donde Jesús niño, pueda descansar.
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Toñi hernández
Toñi hernández

el 16/12/17
Es verdad q a veces pensamos: si yo hubiese vivido en tiemos de Jesús.... pero me acuerdo de Sta. Teresita, q pensó lo mismo, y si embargo enseguida rectificó, pués vió q era privilegiada no solo de estar en contacto con El, sinó q podía comérselo, y su alma se transformaba en El. No nos damos cuenta de q podemos estar tan cerca de Jesús como lo estuvieron sus discípulos, q se quedó con nosotros en el sagrario, cuanta fe nos falta, y q tb dijo cuando os reunais en mi nombre allí estaré yo, cuanta falta de fé. Encomendémonos a nuestra Madre, para q interceda ante la Stísima Trinidad para q nos dé la fe q nos falta, y acudamos cada día al sagrario y a la Eucaristia para nuestro encuentro co Jesús
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José Roldán
José Roldán

el 16/12/17
Muchas gracias, Jose, y mucho ánimo. Leo el comentario todos los días. Recuerdos de M. José.
Un abrazo.
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Aurea Bueno
Aurea Bueno

el 16/12/17
Señor que este tiempo de adviento nos sirva para reflexionar y darnos cuenta que importante es escuchar tu mensaje, que siempre enviastes mediadores como Juan el Bautista, pero muchos fueron sordos y no lo oyeron, que nosotros estemos vigilantes para recibirte, que con las oraciones de María pida a su hijo Jesucristo por nosotros para que seamos mejores personas, practicando en nuestra vida las obras de bien a nuestro prójimo, que nos acerquemos a Jesús y su misericordia, que el dió la vida por nosotros para que su sacrificio no haya sido en vano, que Dios nos proteja del mal oremos cada día amén.
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antoniomirko
antoniomirko

el 16/12/17
Ilumina Señor a tus siervos, guía sus palabras, haz potentes sus voces y multiplica sus pregones. Ven pronto a reinar.
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Carmen
Carmen

el 16/12/17
Me gusta tu acertado comentario Miguel Angel es cierto oh Dios restáuranos tenemos tanta hambre de restauración para así caminar de la mano del que que nació humilde en un pesebre sin nada si señor restáuranos para ver en los marginados tu presencia en el que no tiene nada para ver con los hijos del,alma señor bendiciones
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Eduardo
Eduardo

el 16/12/17
Que fácil es amar con Dios en el corazón. Si oramos todos los días, nos da la alegría para vivir con Jesús y ser como el, amar como el, vivir como el, es decir, ser el evangelio viviente. Cristo es la llama que arde en nuestro corazón y da luz a quienes la necesitan. Cómo Elias y cómo Juan el Bautista, seamos precursores de la llegada de Jesús a nuestros corazones.
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Alicia
Alicia

el 16/12/17
Y la palabra con un fuego, que nos quema por dentro, como una luz que ilumina el camino, como el agua que nos limpia.

Quien como Elías, que fue designado para restablecer, reconciliar, preparar el camino del Señor.

Dichosos los que despiertos pueden ver y sentir ese fuego que arde en su corazón por su venida y preparan el alma para su llegada.

Y pregunta los discípulos. ¿ porque tiene que venir primero Elías?
El Señor responde, Vendrá y lo renovara todo.

Ellos esperaban a Elías, pero Jesús dice que ya había venido y no le reconocieron.

Hoy, esperamos a Jesús, y pasa lo mismo, que con Elías. Jesús ya vino, esta entre nosotros y no le reconocemos.
El Señor nos de sabiduría, para descubrir que el Señor, esta con nosotros, y nos alienta por medio de » ver comentario
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carmen tovar
carmen tovar

el 16/12/17
Una vez mas Dios nos invita a ser precursores como Juan el Bautista,preparando el camino para su llegada,creemos que no estamos cerca de El,pero lo tenemos en el sagrario de nuestro corazón cuando lo recibimos en la sagrada Eucaristía,por eso es que tenemos que mantenernos en santidad.Tenemos muchos Bautistas,pero nos negamos a re conocerlos como nuetros salvadores.Amen.
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