Comentario al Evangelio del

Ciudad Redonda

Queridos hermanos:

Quizá cuando leáis estas líneas os encontréis disfrutando del fin de semana. Si disponéis de algo de tiempo, deteneos en dos frases extractadas de la liturgia de hoy. La primera es del profeta Baruc: "Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado corazón". La segunda es del evangelista Lucas: "Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo".

¿Sabéis por qué me ha impresionado la primera frase? Porque vivo en carne propia la experiencia de algunos amigos y conocidos que "se han empeñado" en alejarse de Dios a base de ridiculizar todas sus mediaciones, a base de jugar a ser adultos, autónomos, autosuficientes. ¡Cómo me gustaría hoy decirles las palabras del profeta: "Volveos a buscarlo con redoblado corazón"!

Estamos en tiempos de incertidumbre, pero también de búsqueda. Lo noto en la insatisfacción profunda de muchas personas, en los desequilibrios tan enormes de nuestro mundo, en la violencia que nos rodea, en las prisas. ¿A dónde se dirige este tren de la humanidad? ¿A dónde me dirijo yo dentro de un tren que no puedo manejar?

La segunda frase refleja un Jesús insólito, un Jesús henchido por el Espíritu, irradiando el gozo de Dios. Fruto de esa alegría es la oración que dirige al Padre, dándole gracias por haber revelado su misterio a los más sencillos.

En la combinación de las dos frases encuentro una respuesta luminosa. Dios se revela a quien lo busca "con redoblado corazón" (¡qué expresión tan hermosa!) y a quien se desnuda de su orgullo y se hace sencillo como los pequeños de este mundo.

Comentarios
Ver 26 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.