Comentario al Evangelio del

Bonifacio Fernández, cmf

Queridos hermanos:

La gran buena Noticia de Jesús resuena en el fragmento que se proclama y medita hoy. Es el comienzo del discurso apostólico. Lo seguimos durante los demás días de esta semana.

El fragmento de hoy contiene tres partes. La primera versa sobre la llamada y el otorgamiento de la autoridad  apostólica a doce discípulos, que se convierten en apóstoles. En segundo lugar se nos  trasmiten sus nombres propios. En la autorización de los doce discípulos se continúa la autoridad exorcista y taumatúrgica de Jesús: “expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia”. La institución de los 12 tiene un gran significado simbólico. Se refiere a la totalidad de Israel, precisamente cuando históricamente ya solo existen dos tribus y media. Los doce discípulos convertidos en 12 apóstoles constituyen todo un signo de esperanza. Si nos fijamos en los nombres de los 12, caemos en la cuenta de que hay nueve nombres semitas y tres griegos, tal vez señal del influjo griego en la muy judía Galilea

En tercer lugar, se menciona el envío de los doce con ciertas instrucciones. Su misión se dirige a los ovejas perdidas de la casa de Israel. El contenido de su mensaje es mismo que el de Jesús: “El reino de los cielos está cerca”.

Somos intimados a detenernos y actualizar cualquiera de estas palabras: discípulos, autorizados, nombre propio, enviados. En cualquiera de ellas podemos reconocernos. Desde ellas podemos releer la experiencia más significativa que estemos viviendo en el día de hoy. En cuanto palabras de Jesús, de ellas brota la energía que renueva, personaliza y plenifica.

Bonifacio Fernández, cmf

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