Comentario al Evangelio del

Enrique Martínez, cmf

ENDEMONIADOS... E INCÓMODOS

 

 

La otra orilla es una orilla pagana, impura.  Los endemoniados son dos hombres impuros, que viven en lugar impuro (los sepulcros).  Y además los cerdos sonconsiderados animales impuros.  Es decir, que lo impuro está muy presente en esta escena evangélica. Y con ello se va a enfrentar Jesús.

 

¿Qué es lo impuro?  Generalmente suele considerarse como tal aquello que nos resulta desconocido, que nos da miedo porque no sabemos cómo enfrentarnos a ello, lo que es « distinto» a nosotros, lo que pensamos que nos puede hacer daño de alguna manera (o parece peligroso, y puede serlo realmente),)... y entonces procuramos apartarnos de ello, o mantenerlo lejos.. ¿Quién declara que algo es impuro?  En muchos casos es una tradición que se remonta lejos, que forma parte de la sociedad o del grupo, y que no suele cuestionarse, pues la tradición es algo como sagrado e intocable, y quien se atreve, probablemente no salga bien parado. En todas las culturas y religiones hay «lo impuro», aquello que es mejor tener «escondido», apartado y«controlado» dentro de lo posible. Cada cual puede encontrar sus propios ejemplos.

¿Quiénes son estos endemoniados?  La descripción de Mateo es bien escueta: un endemoniado es alguien que no es dueño de sí mismo; hay algo en él que tiende a destruirle, que no le deja «ser» (basta con mirar el efecto que causan en los cerdos: se lanzan por un acantilado).  Viven en los sepulcros, esto es, son  considerados «fuera» de la sociedad, sin «vida» en ellos, desagradables, y a la vez ignorados si no fuera por el miedo que producen.  Son violentos, aunque seguramente ellos no tengan la culpa: ¿Qué les habrá llevado a tener dentro tal violencia, que nadie se atreve siquiera a acercarse o pasar por aquel camino?  Solitarios, rechazados, bloquean la relación, el acercamiento, el encuentro, y gritan provocadores. Los había entonces y los hay hoy y siempre, aunque no los llamemos "endemoniados" ni actúen como nos los pintan en ciertas películas. 

Pero algo hay sorprendente en los endemoniados de este Evangelio: Saben reconocer que ese Jesús que pasa es el Hijo de Dios... en contraste con el resto de la población que... le rogará -muy educadamente, eso sí- que se largue de su territorio.  Estos gerasenos no muestran ninguna alegría ni sorpresa por la curación de aquellos dos desgraciados.  No sé si valoraban más sus puercos, o preferían que nadie alterase esa estricta división entre  puro/impuro, o tal vez no estaban dispuestos a reconocer que la presencia liberadora del Nazareno exigía algo de ellos. Mateo no da explicaciones. Aquel exorcismo para las gentes de "la otra orilla" ha sido perfectamente inútil, y hasta incómodo y fastidioso.

Todo esto ha ocurrido «antes de tiempo», es como un adelanto o una señal, ya que el triunfo de Jesús sobre las fuerzas que destrozan al hombre -y muy en particular la muerte, los sepulcros- tendrán lugar tiempo después, así como la supresión de las barreras entre lo puro y lo impuro (que "algunos" hoy y siempre intentan levantar y levantan). Para nosotros, esa victoria ya ha tenido lugar... y nos deja un reto en el aire: Ir como Jesús a esos numerosos lugares donde hoy hay tantos «endemoniados» e «impuros», «violentos», marginados, sin-vida... para hacer posible el encuentro y la liberación, la humanización.  La otra opción es, como los de Gerasa, procurar que las cosas sigan como están... y rogarle a Jesús (a sus discípulos de hoy) que se vaya a otro sitio y que no fastidie.

Enrique Martínez, CMF

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