Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos:

¿Quién aceptaría que alguien le dijera: “te amo… por 10 días”. O “te quiero… hasta que me canse”. El amor auténtico implica duración en el tiempo. Y a eso se le llama fidelidad, constancia, permanecer, caminar…

Así es el amor de Dios a su pueblo: un amor incondicional, para siempre. Que busca el bien del amado en toda circunstancia. Que tiende puentes cuando el pueblo se aleja. Que da la vida… hasta las últimas consecuencias.

Y ese es el amor que Dios propone al ser humano: un amor fiel, constructivo, en crecimiento. Amor de Dios y a Dios, amor a los padres y a los hijos, amor de amistad, amor al necesitado… y amor de pareja. De ello nos habla hoy el Evangelio. Ese amor entre el hombre y la mujer que es capaz de complementarse en el diferente y de engendrar nueva vida. El amor que está en la base de la familia y de la sociedad. Un amor también llamado a ser fiel, constructivo, en crecimiento… porque ninguno aceptaríamos que alguien nos dijera: “te amo… por 10 días”.

A la vez, la primera lectura nos recuerda que somos barro, fragilidad. Por ello haremos bien en prepararnos bien para amar, reconocer nuestras debilidades y buscar cómo reparar lo que se rompe. Con la ayuda de Dios y de los demás. Nos jugamos mucho en el amor.

Te invito a preguntarte: en tus circunstancias, ¿cómo puedes amar mejor? ¿cómo puedes crecer en el amor?

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF (luismanuel@claretianos.es)

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