Comentario al Evangelio del

Fernando Prado, cmf.

Saludos, amigos,

El anciano papa emérito Benedicto XVI siempre ha destacado por su sabiduría. Recuerdo de él una expresión que me ha servido para comprender cómo he de situarme ante Dios e interpretar bien ese “Hágase tu voluntad” que tantos quebraderos de cabeza nos trae, sobre todo, cuando la vida se nos complica o no acabamos de comprender los caminos del Señor.
Recuerdo cómo Benedicto XVI habló de que la clave está en buscar un equilibrio, una suerte de comunión de voluntades: “Que tu voluntad, Señor, sea la mía; que mi voluntad, Señor, sea siempre hacer la tuya”.

Sin duda, es todo un programa de vida; una sabia resolución que nos lleva a aceptar la realidad tal cual es y, a su vez, a querer que sea de otra manera, más al estilo de Dios, como Dios la ha soñado, la ha pensado. Con realismo, pero con esperanza. O, si se quiere, con una esperanza realista.

Dios es Dios, nosotros somos criaturas. Él es el Padre, nosotros los hijos. Bien sabemos que la voluntad de un Padre siempre es hacer felices a sus hijos. No malinterpretemos nuestra situación de “asimetría” ante Dios. Nuestra posición es la del hijo respecto al Padre, la del discípulo respecto al Maestro, la del siervo frente a su Rey. Él, y sólo Él, es el Rey del Universo. Nosotros, no somos los Reyes, pero somos, ¡nada menos! que sus hijos. Somos los hijos del Rey del Universo. ¡Qué maravillosa suerte tenemos!¡Qué privilegio inmerecido! Esta dignidad nos hace fuertes.
Pidamos al Señor en este día la gracia de lograr en lo profundo de nuestro agradecido corazón esa “comunión de voluntades” que tanto bien nos puede hacer.

Os deseo, de corazón, lo mejor para esta jornada.

Vuestro hermano y amigo,
Fernando Prado, cmf.

Comentarios
Ver 27 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.