Comentario al Evangelio del

Edgardo Guzmán, cmf.

Queridos amigos y amigas:

Este día la Iglesia hace memoria de Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia. En el evangelio que nos ofrece la liturgia para este día encontramos una breve plegaria de agradecimiento de Jesús al Padre ante esa revelación que es acogida con gozoso por los desheredados del mundo. En la sociedad tremendamente clasista en la que vivía Jesús la ignorancia era vista no solo como ausencia de conocimiento era una marca que excluía a los pobres. Jesús denuncia esa falsa religiosidad que consideraba «malditos» a las personas que no conocían la Ley en profundidad.

Pero son los empobrecidos quienes mejor acogen el mensaje de Jesús. Los pobres eran quienes esperan siempre un milagro, los que tienen una mayor capacidad para recibir la Buena Noticia. Los desposeídos, los desheredados, los últimos son los que hacen suyo el mensaje de Jesús. Los sabios y entendidos se cierran con su autosuficiencia a la revelación del Reino, su orgullo y egoísmo les impide ver la asombrosa novedad de Jesús. Esa prepotencia de los que se creían saber les impedía acceder al mensaje del Padre

Jesús ofrece a todas las personas que están abatidas, agobiadas por los mecanismos de exclusión social y religiosa, llevar un yugo de libertad que se encuentra en el camino de la humildad y la sencillez. Ahí donde se intuye el sentido profundo de nuestra vida y las actitudes que nos disponen para enfrentar las dificultades de la vida. En las personas sencillas, en los pobres, en los humildes descubrimos un gran potencial humanizador. Son personas abiertas a la gratuidad de Dios y nos ayudan a descubrir su presencia incluso cuando parece escondido.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

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