Comentario al Evangelio del

Eguione Nogueira, cmf

¡Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo!

En el Evangelio de hoy encontramos un resumen de los relatos que hemos leído a lo largo de la semana: la aparición a María Magdalena, a los discípulos de Emaús y a los Once en el curso de una comida. Concluye con el tema de la misión universal: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación!” (Mc 16,15).

Los destinatarios de la misión además de los hombres, también alcanza el cosmos. La resurrección beneficia no solo los hombres, sino también la creación, transformada por el poder de Jesús resucitado. Siguiendo la antigua tradición de la Iglesia, esto es lo que celebramos en la Eucaristía al ofertar el pan y el vino: no tanto la noción de sacrificio, sino el sentido de “re-ofrecer” a Dios su propia creación.

Como nos enseña el papa Francisco en su Encíclica sobre la ecología: “la Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: «¡Sí, cósmico! Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo». La Eucaristía une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que salió de las manos de Dios vuelve a él en feliz y plena adoración” (Laudato Si’, n. 236)

La resurrección nos enseña algo grande para nuestra vida y que celebramos en la eucaristía: que Jesús ha tomado el mundo en sus manos, lo ha integrado creativamente y lo ha refiere a Dios en la cruz. Al resucitar, libera toda la creación de sus límites y le abre a la plenitud. La resurrección nos abre un horizonte de esperanza, libre de la corrupción del pecado. Como cristianos, nos toca asumir el mundo en nuestras manos y referirlo a la plenitud que Cristo nos otorga con su presencia.

La Pascua es, sobre todo, un tiempo en que nos dejamos sorprender por el Dios de la vida, que rompe la barrera de la eternidad al resucitar a Hijo y nos señala el destino al que estamos llamados con toda la creación. Que el encuentro con el Resucitado también nos haga verdaderos testigos en el mundo, especialmente en situaciones de incredulidad, de sufrimiento y muerte.  

Fraternalmente,
Eguione Nogueira cmf

Comentarios
Ver 22 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.