Comentario al Evangelio del

Freddy Ramírez, cmf

Queridos amigos y amigas:

Dentro de la religión judía, los fariseos eran reconocidos como estrictos cumplidores de la Ley de Moisés; alardeaban de ser personas muy devotas y observantes de la pureza ritual, situación que les motivaba a vivir “separados” de los demás.

Jesús enseña que su Padre conoce la profundidad del corazón humano y se compadece del humilde. El orgulloso, el altanero, el que desprecia a los demás, aunque trate de hacer mil méritos con sus obras no alcanzará la misericordia divina. Dios se fija en la humildad del corazón, no en las apariencias. No podemos manipular a Dios; Él es el enteramente libre y da su salvación a los que con fe le reconocen como Padre.

No debemos poner el centro de nuestra experiencia de fe en el cumplimiento de las leyes del culto, en la buena imagen que podamos mostrar a los otros, o en la devoción desligada del amor a los semejantes. La balanza que revela cuán cerca estamos de Dios se equilibra necesariamente amando al prójimo, al ser humano que tenemos cerca, a los despojados de su dignidad y a los que han sido abandonados al margen de los caminos de la historia como desechables. Se trata de un amor sin condiciones ni negociación, un amor natural que surge por el mero hecho de ser “humanos” y que actúa sanando con el aceite del perdón y el vino de la compasión.

Hoy tenemos el reto de compartir y testimoniar nuestra fe a partir de categorías razonables y entendibles por todos, siendo fieles a la verdad y dando crédito, con nuestros actos de amor, a aquella experiencia de Dios que da sentido a nuestra vida. ¡Hagámonos entendibles, seamos creíbles!

Su hermano en la fe, Freddy Ramírez, cmf.
radioclaret@gmail.com

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