Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

¿Cuándo alejaré de mi la opresión, el dedo acusador y la calumnia? ¿Cuándo ofreceré al hambriento de lo mío? Cuando lo haga brillará tu luz, Señor, en mis tinieblas. Qué bella oración de Isaías para abrir el cofre de la Palabra de hoy. Y continúa: “Serás un huerto bien regado, un manantial de aguas que no engañan”. “Te llamarán reparador de brechas, restaurador de senderos”. Esto quiero vivir Señor en esta Cuaresma recién estrenada. Para esto me estoy preparando.

Sábado, día más relajado para tener un tiempo más reposado, para estar con el Señor. Ni siquiera en sábado el Señor descansa; hoy llama a un publicano a seguirle. Hoy nos llama a ti y a mí, también un poco “publicanos”, a avanzar en nuestro seguimiento. Un seguimiento que nos lleva a una vida feliz y plena.

…Se levantó y lo siguió. Sólo un corazón disponible es capaz de levantarse. Levantarse implica dejar todo lo que estás haciendo, dar prioridad a quien te llama, renunciar. No se puede permanecer sentado en el mostrador de los impuestos y seguir a Jesús al mismo tiempo.

El seguimiento implica cambio de dirección. Este es el problema que, en ocasiones, nos impide avanzar en la vida de fe: nos da miedo levantarnos y abandonar nuestras seguridades, a veces preferimos una “mediocridad” segura a arriesgarnos por una vida en plenitud. El profeta Isaías lo explica muy bien en la primera lectura: …cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

Cuando somos capaces de avanzar en el seguimiento de Jesús porque superamos el inmovilismo que nos estanca, nuestro corazón se alegra, hace fiesta. El banquete de Jesús con Leví expresa la alegría del encuentro. Jesús está deseando sentarse a nuestra mesa. Es necesario estar muy atentos para escuchar sus llamadas y estar vitalmente dispuestos a levantarnos y dejar lo que tengamos entre manos para abrir la puerta a nuestro Señor, aquel que viene a traer mucha paz y alegría a nuestra vida. ¿Lo estoy? Que este sábado sea un día propicio para ello. ¡Feliz jornada!

Vuestro hermano en la fe.  
Juan Lozano, cmf.


Comentarios
Ver 21 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.