Comentario al Evangelio del

José Luis Latorre, cmf

Queridos amigos.

Pasaje de Zaqueo. Lucas nos presenta tres formas de mirar esta escena. Ocurrió en Jericó donde Jesús se encontró con un ciego a quien le devolvió la vista y le dio la luz de la fe.

1” Zaqueo quiere ver a Jesús, tiene interés en conocerle, ¡habrá oído tantas cosas! Tiene una dificultad que es bajo de estatura y la multitud se lo impide. Busca la solución: corre más adelante y se sube a un sicómoro para verlo. Es un deseo profundo por “ver” a Jesús, ese personaje tan popular.

2ª Jesús, al pasar junto al sicómoro, levanta la vista y le dice: Zaqueo, date prisa y baja. Jesús tiene prisa por encontrarse con este hombre rico, pecador y despreciado por todos. Es el deseo de quien quiere librarle de su vida pasada y hacerle un hombre nuevo. Es la mirada del que se deja llevar por la misericordia y el perdón, por el deseo de hacer el bien.

3ª La gente: la mirada de la gente es para murmurar, es la mirada de los que ven las cosas según sus ideas y prejuicios, la mirada corta de quien solo ve las apariencias y no descubre el fondo, la mirada de quien le ciega el propio egoísmo y discrimina, margina y desprecia a los otros que no ven como él.

¿Qué hace Zaqueo cuando se ha visto tan comprendido y acogido por Jesús?

La mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y si he defraudado a alguno le restituyo cuatro veces más”. Zaqueo le agradece a Jesús su amistad dando sus bienes a los pobres y restituyendo lo robado. Zaqueo ha descubierto que no hay riqueza más grande que ser amigo de Jesús, y que los bienes que uno tiene no sirven de nada si no son compartidos con los pobres y necesitados. Zaqueo ha aprendido a mirar la vida con los ojos de Jesús, y reconoce a los demás como hermanos a quienes no se puede robar, estafar, mentir ni hacer ningún mal.

Última semana del Jubileo de la Misericordia: Zaqueo es un nuevo ejemplo para que entendamos qué es la Misericordia. Aceptar a Jesús es ver la vida con sus propios ojos, es decir, tal como Él la vio y la vivió; ése es el verdadero discípulo de Jesús; ese es el que le ama de verdad. ¿Qué obra de misericordia estás dispuesto a hacer hoy para parecerte a Jesús? Ánimo, y “no te canses de hacer el bien”, como dice San Pablo.

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