Comentario al Evangelio del

Julio Corredor Sáenz, cmf

Queridos amigos y amigas:

Las expresiones: Cinturón, coraza, calzado, escudo, flechas, pertenecen al lenguaje militar, de guerra, de combate. Esta pedagogía Paulina, para la comunidad de Éfeso, conduce a la comprensión de  que la vida es eso, una batalla contra las tendencias contrarias al proyecto de Dios, las que llevan al ser humano a perder su horizonte, su dignidad, su sentido de pertenencia a una familia universal de todo tiempo, lugar y personas. San Pablo, coloca en reemplazo de esas corazas, esos escudos, esas flechas, la Verdad, la Justicia y la Paz. Hace énfasis en el escudo de la Fe que viene de la lectura, meditación, oración y contemplación de la Palabra de Dios, que detiene, repele, controla y domina las flechas de todo lo que vienen en contra de la vida digna a la que aspiramos todos.

La  comunidad lucana, refleja en el texto que hemos leído, el conflicto que Jesús y todos los que seguimos su proyecto tendremos cada día. Y el conflicto es con la amenaza de muerte que viene de la oposición, de quien se siente confrontado y señalado, juzgado y condenado por todo su comportamiento contrario al propuesto por Dios, hecho vida en Jesús y ratificado por su Espíritu. Este  personaje histórico, Herodes, contemporáneo de Jesús y todo su entorno religioso, político y económico tiene claro que la salida es matar, eliminar a quien está actuando en forma contraria a sus intereses.

Pero lo más significativo que refleja el pasaje es la dureza con que Jesús responde a la amenaza de muerte, y sabemos que es una respuesta de no retroceso, de no miedo a la muerte, de no suspensión de la misión, porque ésta terminará  cuando todo el universo pueda proclamar: “Bendito el que viene en nombre del Señor!. Y esta proclama no será solo dentro del pueblo elegido, sino más allá de estas fronteras religiosas, cultuales, ideológicas.

San Lucas es el evangelista de la ternura, de las entrañas sensibles ante la realidad de un pueblo que no comprende la propuesta de salvación, de libertad, de justicia. En el pasaje en referencia Jesús aparece con toda la sensibilidad que un líder puede tener, cuando no hay respuesta positiva, sino negativa. La expresión: ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Es el mismo sentimiento de millares de mujeres  y hombres que en el mundo intentan salvar la familia, proteger la comunidad y hacer más justo el mundo en el que todos queremos vivir. Son los gritos de muchos y muchas que le hemos  entregado todo al proyecto de Jesús, especialmente la VIDA TOTAL, sin reservas. Vale la pena seguir gritando como Jesús, que no tenemos miedo a quienes nos amenazan. No saben lo que hacen, ni lo que pierden. Oremos por todos los condenados a desaparecer por la causa de Jesús y sigamos apostándole y dando todo.

Su amigo,
Julio Corredor Sáenz cmf.

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