Comentario al Evangelio del

Alejandro Carbajo, cmf

«Si el Señor lo quiere y vivimos, haremos esto o lo otro.» Desde hace 3 años, cuando parecía que mi vida estaba “organizada”, lo tenía todo previsto, repito esta frase a menudo. Viajé a Irkutsk cinco días y, por culpa de un accidente, me tuve que quedar cinco meses. “Vuestros planes no son mis planes, dice el Señor”. Nos creemos capaces de todo, organizamos esto y lo otro y lo demás allá, pero al final Dios dispone. 

Saber que cada día es un regalo del Señor, que abrir los ojos cada mañana es una suerte, poner todo lo que hacemos y lo que queremos hacer en sus manos es una forma muy sabia de vivir nuestra fe cristiana. Lo que Dios quiera, cuando Dios quiera. Y siempre dando gracias a Dios por todo.

En el Evangelio se toca un tema muy actual en las comunidades cristianas, el diferenciar entre “los nuestros” y “los extraños”. En Rusia, como somos pocos, cuando entra algún extraño en el templo, es inevitable mirarle. Eso es difícil de evitar. Lo que sí se puede controlar es si acogemos a esas personas con cariño, saludándolos, preguntándoles de dónde son, si han venido antes. O se puede dar uno la vuelta, poner mala cara y pensar “para qué habrá venido este señor”. Porque lo que hacen los apóstoles nos parece mal. ¿Cómo se puede prohibir obrar en nombre de Jesús? Pero lo que muchas veces hacemos nosotros, de forma consciente o inconsciente, no nos lo parece tanto.

Ojalá seamos “apóstoles de la acogida”, quiera Dios que el Espíritu recién recibido en Pentecostés nos permita superar las diferencias de opinión, y nos haga verdaderamente hospitalarios.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

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