Comentario al Evangelio del

Julio Corredor, cmf

Queridos hermanos en la fe y en el amor estamos en el tiempo de la memoria activa y viva,  de la presencia del Espíritu Santo, en el mundo y en la Iglesia. Veamos lo que la Palabra de Vida nos ofrece en este día.

  1. Primera lectura: «El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura» (Hch 13-14).

Como  todo el libro de los Hechos de los Apóstoles, es el Libro del Espíritu Santo, y éste no se queda quieto, sino que es movimiento, en este pasaje encontramos el modelo  más emblemático para entender la dimensión misionera de la Iglesia: Salir, ir a, a las riberas, a las fronteras, a los ríos, plazas, calles, casas, etc., y allí en el lugar elegido, con el ejemplo de la oración y en el diálogo,dar el mensaje de reconciliación, de integración y de comunión. Y son precisamente las mujeres las primeras en darse cuenta de los mensajeros, las primeras en acoger y comprender el proyecto de vida, porque ellas están por la construcción de un mundo mejor, de un mundo más justo, más integrado y más solidario. Sabemos por el texto que Lidia (Comerciante en púrpura en Tiratira y muy devota), no duda en abrir su casa, su corazón y preparar una mesa y en alojamiento para la Palabra de Vida. Bendita las mujeres que evangelizan en todo tiempo y lugar y que sin explicitarlo, ni protagonismos viven las obras de misericordia en la cotidianidad de sus vidas.

  1. Evangelio: «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.[…]» Jn 15, 26-27.

Dos temas de hondo calado teológico y pastoral tiene este texto, joánico. Por un lado en lo teológico nos presenta la íntima unidad, correlación e interdependencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Defensor). Desde siempre el Espíritu Santo, ha sido la energía vital y esencial desde la creación del mundo, en los momentos del envío de los profetas que han hablado movidos por Él, y finalmente  llegada la Plenitud de los tiempos, ha hecho que la Palabra de Vida, se encarnara en la historia. Todo esto desde una movimiento en triple dirección: Al centro y desde el centro, (Corazón-amor-Dios), hacia los lados-horizontalidad (la comunidad-la dispersión) y hacia arriba (el cielo nuevo y la tierra nueva).   Hoy Jesús deja claro que la historia de salvación proclamada por Él, continuará hasta el fin de los tiempos, no se detendrá porque su Espíritu, el mismo del Padre seguirá actuando. Por otro lado, en lo pastoral, queda claro que el testimonio será la mayor prueba de que no son los discípulos los que actuarán, sino que una fuerza superior a ellos será la que permitirá que puedan asumir el precio del testimonio: expulsión y muerte.

Comentarios
Ver 30 Comentarios
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.