Comentario al Evangelio del

José Luis Latorre, cmf

Queridos/as amigos/as:

En estos días pasados Juan nos presentó la conversación de Jesús con Nicodemo y nos explicaba qué significaba “nacer de nuevo”, hoy nos presenta “el signo de la multiplicación de los panes y los peces” con los que Jesús sació el hambre de “un gran gentío” que le buscaba. Con este signo Jesús quiere incitar a sus discípulos a reflexionar primero y a actuar después ante tal situación.

¿Qué hizo Jesús? Vio el gran gentío, se dio cuenta que llevaba mucho tiempo sin comer y empezó a buscar la solución. Jesús cuenta con sus discípulos y le pregunta a Felipe “cómo compraremos pan para darles de comer” pues están lejos de sus casas y es tarde. Y Felipe lo primero que piensa es en el dinero “doscientos denarios de pan” no son suficientes para darles un pedacito de pan. Parece que el dinero no es la mejor solución ni la más importante. Andrés –otro discípulo- ha visto que un muchacho tiene cinco panes y dos peces, pero también imposible alimentar el gentío con ellos. La solución no viene del dinero y de los pocos o muchos recursos que se tenga, habrá que buscar otra vía de solución.

Jesús entonces tomó los panes, los bendijo y los repartió a los que estaban sentados; la solidaridad del muchacho al entregar lo que tenía y la generosidad de Jesús al repartirlos hizo que todos comieran hasta saciarse, y aún sobraron doce canastas. Si hoy también actuáramos solidaria y responsablemente con los bienes del planeta, siempre habría para todos y a nadie le faltaría su pan, y sobraría. Ciertamente hoy la ciencia hace el milagro de la multiplicación de los panes, pero aún sigue pendiente el acto solidario de saber compartir. Un dato: diariamente en el planeta se tira a la basura el 30% de los alimentos. Lo contrario de lo que dijo Jesús a sus discípulos “recoged los pedazos que han sobrado para que nada se desperdicie”.

¿Qué haría Jesús hoy ante los refugiados de Siria, los inmigrantes, los niños desaparecidos…? Buscaría rápidamente la solución pero contando con mi ayuda y la tuya (somos hoy Felipe, Andrés, el muchacho) porque lo más importante para solucionar los problemas son las personas no el dinero, es decir, el dinero ayuda si es una herramienta al servicio de la solidaridad y la caridad. Como dice el Papa Francisco los problemas de la gente empiezan a solucionarse con la medicina de “la cariñoterapia”.

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